martes, 2 de diciembre de 2014

CRÍTICA TEATRAL DE LA OBRA "VESTIGIOS (PIEDRA ANGULAR DE UN DESAYUNO NUTRITIVO)"




       Excelente obra. Constantemente analizamos y hacemos política en la vida cotidiana inconscientemente. Creo que en ésta obra, no hace falta la técnica de Stanislavski para llegar al "estado o rol" interesante de cada personaje, ellos mismos están entregados con la paz necesaria. También la misma escenografía y tensión te llevan al rol o ambigüedad necesaria para cada actor. Ellos mismos nos muestran lo que todos los días vivimos, el sistema que nos invade quintándonos la libertad plena de decisión, adquisición y demostración de nuestros verdaderos sentimientos.

         Escenografía: Tubo de oxígeno blanco, la máscara de oxígeno y el vestuario blanco con corbata negra, demuestran la pureza hasta que los borcegos militares y el traje marrón rompen las preguntas retóricas de los actores en el comienzo. Las paredes y el suelo están cubiertos de papel de diario con todas las noticias nacionales e internacionales (sociales). Increíble.

          Pregunta retórica clave: ¿No sé si estoy triste porque no soy libre? o...¿Si no soy libre porque estoy triste?. Esto envuelve y demuestra la crudeza social en la cual que tenemos que adaptarnos día a día y en la cual nos muestra que si nos preguntábamos esto en la década del '70, no estaríamos viendo ésta obra en éste momento. 



  Repito, excelente obra, nos hace reflexionar constantemente y no podemos quitar la mirada del espacio teatral, la luz nítida, las cuatro lamparillas pequeñas y la música a alto volumen en el momento de la expresión política clave de uno de los actores nos transmiten y nos recuerdan algo extremadamente cruel: el lugar dónde y cómo se realizaban las torturas a partir del año 1976.

     Creo que no hay más nada que decir, aquellos que nos limitan nuestros ideales y nos imponen los suyos sin la libertad que querríamos mientras respetemos las diferencias culturales y sociales, lamentablemente, te reportan a que sí o sí necesitemos ese tubo de oxígeno para poder subsistir y tener que adaptarnos a algo que nos limita todos los días: la libertad, los sentimientos, la intelectualidad y la filosofía personales".


Nombre de la Obra:
"Vestigios (piedra angular de un desayuno nutritivo)"

Ficha Técnica:
Dramaturgia y Dirección: Emiliano Montes
Actúan: Marcelo Perez, Emiliano Montes, Paula Flaks
Asistencia de Dirección: María Muñoz y Rayen Castillo Salazar
Diseño Escenográfico: Chachi
Diseño Lumínico: Emiliano Montes
Realización Escenográfica: Chachi, María Muñoz, Emiliano Montes
Asistencia Técnica y Operación de Luces: Chachi
Diseño Gráfico: Cintia Braga
Imagen de la obra: AP

Fotografías: Hugo Goyeneche

Crítica: María Florencia Campetelli


lunes, 1 de diciembre de 2014

ENTREVISTA LITERARIA A LA MÚSICA LEONORA ARBISER - ACORDEONISTA, PIANISTA Y ACTRIZ


                        PH: Debora Dulevich






LLTV: Los tres libros mas importantes que hayas leído o que mayormente te constituyeron como persona. 

LA: Así habló Zaratustra (Nietzsche), La Ilíada (Homero), y Viaje a Ixtlan (Castaneda).

 LLTV: ¿Último libro que leíste?

 LA: La Piedra Lunar (W. Wilkie Collins).

 LLTV: ¿Qué libro te marcó algo para siempre y por qué?
 LA: Creo que Viaje a Ixtlan. Me hizo reflexionar y conectarme con algo de lo que él llama “el guerrero impecable”.

LLTV: ¿En qué circunstancias escribís?

LA: Principalmente cuando estoy angustiada (Risas), o cuando quiero decir algo o entender algo.

 LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café, y por qué?

LA: A Palas Atenea de la Ilíada, amo los griegos y sobre todo a ella. Es una deidad femenina con atributos que exceden el género y, sin embargo, no deja de tener cierta fragilidad.


LLTV: ¿Con qué personaje de qué libro te gustaría componer alguna pieza, y por qué?

LA: ¿Con quién o inspirada en quién?

LLTV: Inspirada en quien.

LA: Me gustaría componer una pieza con Don Genaro, el maestro hechicero de Don Juan y hacer hechizos con música.
 

                  PH: Debora Dulevich



PH: Debora Dulevich
LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a comer en tu casa dispuesto a divertirte y pasar un buen momento, y por qué?

LA: Invitaría a Hajime (de “Al sur de la frontera, al oeste del sol” Haruki Murakami) y le preguntaría “¿qué ves cuando me ves?”.

    LLTV: ¿Recordás qué libro le generó muchísima expectativa y te defraudó en la misma o mayor proporción?

 LA: ·El Evangelio según Jesucristo” ( José Saramago).

LLTV: ¿Tenes escritores que puedan llamarse referentes para vos?

 LA: Si, por supuesto!!!! El poeta Hugo Mujica, Haruki Murakami, Adolfo Bioy Casares, entre otros.

 LLTV: ¿Qué cosa es lo que más te sorprende de la humanidad?

 LA: La belleza que hay (para mí, obviamente es una apreciación muy personal) en la música de Brahms, Schöenberg, Beethoven, Bach, Ligeti, su música me conmueve “hasta el infinito y más allá” como diría David mi nene de 4 años

LLTV: Desde 1997 hasta la fecha fuiste invitada a tocar en varios (o casi todos) los discos de Fabiana Cantilo, en discos de El Soldado, Intoxicados, Juana la Loca, Me darás mil hijos, Hilda Lizarazu, , Mariana Baraj,  etc. Cuál de todos los trabajos resultó el mas relevante desde el punto de vista musical y cuál fue el mas emotivo.

LA:  En todos aprendí y disfruté, creo que el primer empujón me lo dio El Soldado en “Tren de Fugitivos” y “Alas Rotas”, fueron muy claves para mí. Luego, habiendo sido parte de me darás mil hijos, el que más me marcó fue “un camino, algún lugar”. Emotivos siempre, sin emoción creo que no es posible la música

LLTV: Cuando pensás que puede salir el disco propio, después de tocar con tantísimos talentos.

LA: El año que viene, se viene!

LLTV: Acordeonista y pianista, además de actriz…y cantante, en cual de todas estas manifestaciones aparece la Leonora en extremado estado de pureza y abigarrada creatividad

LA: ajaja… Cuando entro en correspondencia con la música y casi dejo de ser Leonora, esa es la mejor!

 LLTV: ¿Proyectos laborales, si se puede contar, para el 2015?

 LA: Componer, cantar, tocar, jugar

 

Entrevista: Walter Gómez

ENTREVISTA LITERARIA A LA ESCRITORA LUCILA CORNEJO



LLTV: Los tres libros mas importantes que hayas leído o que mayormente te constituyeron como persona

LC: La insoportable Levedad del Ser y La identidad (Kundera), y Chacana (Ana Guillot).

LLTV: ¿Cuál fue el último libro que leíste, Lucila?

LC: Un publicista en apuros (Natalia Moret).

LTV:¿ En qué circunstancias escribis?

LC: En cualquiera. Generalmente cuando siento que la historia baja a mi cabeza, esté donde esté.

LLTV: ¿Tenes manías en el ejercicio de la lectura?

LC: Silencio y comodidad.

LLTV: ¿Qué libro te marcó algo para siempre y por qué?

LC: La Identidad de Milan Kundera. Es un ensayo magistral sobre lo que somos, lo que mostramos, lo que creemos que somos para otros y lo que en realidad no somos para nadie.

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café con el objeto de conocerlo más profundamente?

LC: A todos los protagonistas masculinos de las novelas de Marcelo Birmajer.

LLTV: ¿Recordás qué libro te generó muchísima expectativa y te defraudó en la misma o mayor proporción?

LC: El Deseo, de Elfriede Jelinek.



LLTV: ¿Qué cosa es lo que más te sorprende de la humanidad?

LC: Esa necesidad constante de aparentar.

LLTV: ¿Qué nos podés decir o contarle a la gente sobre tu novela llamada  Descalza?

LC: Descalza es una historia muy actual, que habla sobre algo que les pasa a muchas mujeres (y hombres, ¿por que no?) que, habiendo cumplido con todos los mandatos sociales y culturales impuestos, un día, con hijos, casa, trabajo, perro y diario en la puerta todas las mañanas, se animan a replantearse si realmente es así como quieren vivir. Descalza sacude, de alguna manera, el polvo que todos tenemos adherido a nuestras historias e invita a pensar la vida  desde una perspectiva diferente.

LLTV: ¿Cuánto de Victoria, el personaje de la novela, hay en Lucila Cornejo?

LC: Algo. Quizás la manía de estar permanentemente cuestionando estructuras.

LLTV: ¿En los viajes, sabemos que has escrito mucho. De esos viajes surgieron relatos y cuentos. ¿Pensás publicar algo de este material después de esta novela?


LC: Puede ser, la verdad es que hay historias muy interesantes que realmente valdría la pena compartir.


Presentación del libro: Martes 9 de diciembre, 19:30 hs.
El Ateneo Grand Splendid - Avda Santa Fe 1860, CABA.
Presenta: Ana Guillot.
Lectura de fragmentos a cargo de Ana María Bovo.
Entrada libre y gratuita - sujeta a la capacidad de la sala.


Prensa Kiako Anich
Entrevista: Walter Gómez

sábado, 29 de noviembre de 2014

MÁS QUE LA LUZ DE LAS ESTRELLAS - Un cuento de JUAN JACOBO BAJARLIA





Primero fallaron los retrocohetes. El combustible había perdido su detonador. Después estalló la cosmonave. Fue el final de la primera guerra interplanetaria. Sólo quedaron cuatro sobrevivientes. (Nunca se supo qué había sucedido con los otros cosmonautas). De estos cuatro, dos perecieron en el mar Cimmerium, de Marte. Los otros dos quedaron en órbita sobre Saturno. Llevaban el traje espacial y el cinturón de propulsión, imposible de manejar en ese momento por la fuerza orbital que los absorbía en una elipse vertiginosa. Estaban tomados de la mano, exactamente como al estallar la cosmonave, y llevaban, además, comprimidos de oxígeno que tragaban cuando el espacio se hacía asfixiante. El niño permanecía impasible, indiferente a la catástrofe. El único movimiento que realizaba con cierta avidez tenía relación con la mano libre que le quedaba, en cuya muñeca podía verse un pequeñísimo receptor de microcircuitos.
- ¿Oyes algo? - preguntó la madre.
Cuando Dédalus quiso contestar, un meteorito, al chocar contra la madre, le cercenó la cabeza que quedó, sin embargo, en órbita sobre la elipse a pocos metros de él. Quiso gritar. La voz se le coaguló en la garganta, mientras su mano derecha seguía aferrada a la otra mano de la madre decapitada. Minutos después, un segundo meteorito se llevó todo el cuerpo. Despapareció totalmente como si se hubiera fusionado con una masa incandescente diluida, a su vez, en el espacio. Dédalus quedó confuso, lleno de signos vacíos. Ahora estaba solo mientas la cabeza de su madre le seguía como un satélite en la elipse. En la escuela le habían enseñado a enfrentar situaciones y a no llorar. Pero sintió una angustia que no pudo reprimir. Y ya era tarde para lamentarse. Los meteoritos que cruzaban el espacio, también podrían mutilarlo o cercenarle la cabeza como a su madre.
De pronto observó a lo lejos cierta estrella pálida, cruzada por una recta. Pero a medida que avanzaba vio que la recta se convertía en un anillo luminoso en cuyo interior giraba la supuesta estrella. Depués pudo ver con más claridad y creyó contar hasta diez lunas. Recordó algunos de sus nombres: Themis, Tetis, Titán, Hiperión. Ahora todo estaba claro. No era una estrella. ¡Era Saturno hacia donde lo llevaba la elipse! Sus conocimientos del planeta no eran profundos. Recordaba, sin embargo, que el día en Saturno (incluida la noche) era de diez horas, y que el planeta estaba cerca de 85 minutos-luz del Sol, razón por la cual se necesitaban doce años para cincunvolarlo.
En ese momento se llevó el receptor al oído. Oyó por extrañas voces de tono apagado que pugnaban por expresarse. Eran los saturnianos. Pero su receptor era completo. Oprimió la llave de control que conectaba el microcircuito de la versión idiomática y pudo entender que los saturnianos estaban espantados. Que su proximidad en el cielo de Saturno era interpretada como signo de mal agüero. Uno de esos habitantes decía que se trataba de un daimón, un espíritu del mal. Otro aseguraba que era una señal que presagiaba el fin del mundo. (No nos olvidemos que ellos hablaban de su planeta.) De todas esas voces aplastadas, sólo una dijo que era necesario esperar el saturnizaje. "Si es como ustedes dicen -agregó-, lo mataremos. Si no, lo dejaremos en libertad". Dédalus siguió impasible. Le interesaba saber de qué manera saturnizaría. La cabeza de su madre permanecía en órbita junto a él.
Mientras pensaba así, se ajustó el cinturón de propulsión. Ya estaba a veinte mil metros de Saturno, y caía vertiginosamente. Si le fallaba el cinturón se haría añicos sobre la escarcha del planeta. Pero el cinturón funcionó cuando ya se hallaban a dos mil metros. Dédalus comenzó a descender lentamente, precedido por la cabeza de su madre.
Abajo, ciertos seres esferoides, erguidos sobre dos pequeñas extremidades, también circulares, esperaban su presencia. Ya en la superficie, un tanto asfixiante, pudo observarlos mejor. Sus extremidades eran cortas. Sus ojos, diminutos, pero no alargados como los suyos, sino redondos, con dos anillos en derredor de los mismos, que crecían a modo de cejas circulares. Sus vientres eran amplísimos, sobremarcados por dos anillos cartilaginosos (esto es lo que creyó). Los dedos eran esferoides y rugosos. Calzaban zapatos esféricos. Todos estaban desnudos a pesar de la baja temperatura, cubiertos con pieles que sólo les cubrían los hombros. Las mujeres llevaban aros en forma de media luna, que se repetían en los dijes de sus pulseras.
Cuando Dédalus pisó la superficie de Saturno, creyó hallarse ante una "civilización india", pero no primitiva, con edificios circulares que se extendían también en los pisos circulares. Uno de esos seres que esperaban su descenso, se le acercó entonces tratando no pisar la cabeza de la madre que le había precedido. Le habló lentamente, con voz aplastada. Para entenderlo mejor, Dédalus extrajo de su bolsillo una pequeña antena que conectó al receptor-pulsera que llevaba, y puso en funcionamiento el microcircuito de la versión idiomática.
El saturniano fue breve. Le dijo con voz pausada que se lo consideraba un espíritu del mal. Dédalus respondió, pero como el saturniano no lo entendiera, le acercó el receptor. Entonces, lleno de asombro, éste pudo entender su extraño lenguaje. Los que contemplaban la escena quedaron paralizados. Comprendieron que ese aparato diminuto era capaz de traducir cualquier especie de sonido, y que el recién llegado era realmente un daimón.
Dédalus repitió su explicación. Dijo que era el único sobreviviente de la cosmonave que se había salvado en la guerra interplanetaria. Que su padre y un hermano habían perecido, posiblemente, en el mar Cimmerium, y que su madre era esa cabeza ensangrentada que yacía a su lado y lo había acompañado en la órbita espacial. El saturniano transmitió a los demás el discurso de Dédalus. Hubo un murmullo. Movieron las cabezas circularmente en señal dubitativa, y se reunieron en círculo para deliberar. El que había hablado con Dédalus, que era el jefe, quedó en el centro. Diez minutos después rompió el círculo, devolvió el receptor y se expresó en estos términos:
- Eres de una raza monstruosa. En tu cuerpo gemina la semilla de la destrucción. Si te dejamos con vida, Saturno podría ser otro de los planetas donde crecería la discordia, como ya sucedió cuando el hombre, según lo llamas tú, pisó los otros mundos. Por eso, después de deliberar, se ha resuelto que debes morir. Vamos a extraerte el cerebro, para pulverizarlo y evitar de esta manera que ni aún tus cenizas, más terribles que los rayos cósmicos, puedan dañarnos algún día.
Dédalus explicó que era un niño y que llevaba el germen de la juventud. Les dijo que podía trasmitirles la sabiduría del hombre y la felicidad. Pero los saturnianos, inconmovibles, interpretaron que estas palabras ya habían comenzado a corromperlos. Entonces, para evitar la tentación, hicieron sonar una trompeta y todos se arrodillaron. Era la señal de la muerte. El verdugo se adelantó con una máquina circular, a modo de yelmo, que puso en la cabeza de Dédalus, y antes de cubrirle el rostro, murmuró:
- No sentirás nada. Dentro de un instante tu cerebro será arrastrado por el polvillo cósmico, hecho polvo también como lo fue en el origen cuando el fuego retrajo sus llamas.


El verdugo accionó una palanca, y Dédalus se convirtió en polvo. Pero antes de que esto sucediera, alcanzó a ver la cabeza sangrante, pero aún con vida, de su madre en cuyos ojos advirtió, por primera vez, dos lágrimas que brillaban con más intensidad que la luz de las estrellas.

DOSSIER FOTOGRAFICO - ALEXANDER BERGSTRÖM (SEGUNDA PARTE)












HONESTIDAD Por MARIELA LAURA ZAPPINO






Palabra bruta si las hay.
O ella es bruta
o lo somos nosotros
que no entendemos como es
ni como usarla

miedo a defenderme
miedo a exponerme
a proteger lo que es mío
lo que soy.

Mostrar lo que me hace débil
Sacar lo que me gusta
Compartir lo que pienso
y me sale mal
O bien.

No se diferencia
Todo es igual
Y avergüenza
Nada vale y es ridículo.

palabras vueltas a literal
Llena de parámetros
De sentidos no elegidos
Sino adquiridos por fuera de mi decisión

¿Cuanto vale lo que pienso?
Si no hago lo que digo.

Vida triste no es la que quiero
Protegerme es mi deseo
Desconfianza es lo que abunda
Y eso se convierte en mi propia tumba.

Cerrar los ojos,
Soñar o morir.
Hacer es vivir.



 Ilustración: Ckoi Tan

DOSSIER DE FOTOS DE LAURA BAUSCH


Modelo: Marleen van Pelt

Modelo: Caitlin Soetendal

Modelo: Eke Slager

Modelo: Emily Verleun

Modelo: Eke Slager


Modelo: Marieke Remkes


Modelo: Kiki Visser


Laura Bausch envió especialmente para La Letra Tal Vez estas fotos. Laura es holandesa y  fotógrafa de nuevas modelos. Con apenas 25 años ya se destaca por un excelente ojo. 

Su página personal para repasar mas materias es http://laurabausch.nl/

Agradecemos su gentileza y generosidad.