miércoles, 8 de mayo de 2019

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "LO QUIERO YA"





“No sé lo que quiero, pero lo quiero ya…” gran canción de Luca Podrán, si es grande porque descree el mundo actual. Y hay alguien que recobra esa frase, con la finalidad de realizar una comedia musical, está acorde a los tiempos que convivimos, vos o yo. Porque no agregar a esa vecina que se convierte en tu memoria barrial. ¿‘Quién es ese hombre? Te lo digo sin tapujos, Marcelo Caballero. Un gentilhombre que hace un recorrido de nuestra vida, de vuestra sociedad. La realidad es que es in mundo de los jóvenes pero te atrapa y eso que yo soy un viejo, tuve que recorrer mi propia historia y llevarme a esa etapa que no pintaba canas y deshacer los prejuicios en la puerta del teatro. Y Caballero me sedujo y su obra “No sé lo que quiero”, es un golpe certero al corazón. Me enamore de la ansiedad de esos personajes que luchan por sus sueños. Si el sueño es ansiolítico, estamos en presencia de una obra teatral ansiolítica. A pesar de mis canas rejuvenecí unas cuantas épocas al recordar mi ansiedad, si hay música y canciones mi corazón desolado se enamora.

Entre en el juego de seducción que te propone una obra artística, si hay movimiento y si hay acción, mucho mejor. En la butaca Caballero me acosaba y me llevó a la esa época donde lo sueños no los relegaba, jugué y fui feliz, me olvide de mi propia existencia. Esos personajes que cantaban,  me llevaron a esa época donde mis sueños eran parte de mi vida. Ellos contaban bajo las luces de un escenario desprovisto de escenografía. Al entrar apagué mi celular, para mí no es parte de mi existencia, seguramente te preguntaras el por qué. La obra habla de eso, y este joven director se pregunta en toda la obra porque esa mierda que llamamos celular, nos digitaliza nuestra existencia  Nos lleva a nuestros miedos, a nuestros temores a nuestro sueños. Los prejuicios no están dejados de lado, como también nuestros deseos, nuestras insatisfacciones que compartí con Marcelo Caballero.  Esas sensaciones son las mías. Mirá y veras que son las tuyas. Todos tenemos miedo de quedarnos incomunicados y la obra busca una respuesta filosófica de la vida que es adonde vamos como sociedad  La respuesta es sencilla, estamos cibernetizados.

Hagamos un párate, y hablemos de ese universo que nos propone esta obra “Lo quiero ya”, es ese universo digitalizado por esa cosa que sirve para comunicarnos, y todos la usamos como agenda de nuestra existencia. Esa cosa que nos marca la rutina de cada día. Ese elemento nos hace ansiolíticos por recurrir a la inteligencia artificial Y esa memoria, es ese elemento que llamamos celular. Aquí me quiero parar, al ver la obra pensaba en “2001, odisea del espacio” de Stanley Kubrick, un mundo manejado por esa memoria artificial Si bien esta obra no pretende ese nivel de cuestionamiento social, es una crítica al universo en que nos movemos. Y si en esa película es una pregunta a donde vamos como sociedad, Caballero también nos marca un rumbo que es tan meritorio como aquella película.

Los personajes de esta obra son ansiolíticos, como la canción que hicimos referencia al comienzo, buscando respuestas mundanas mediante ese artefacto que nos comunica.  Las preguntas de los personajes son mundanas  A ellos le suceden cosas como a vos, como a mí.  Problemas cotidianos y sueño de cualquier persona normal. Sueños, fantasías, deseos hasta sus necesidades lo expresan mediante el dialogo y las canciones de la obra. . Para Marcelo Caballero la vida es una pelea por cumplir esos deseos.

La obra habla de un mundo frustrante Hay un mago que no gana un carajo con sus animaciones, la frustración de una actriz que no consigue un papel, como contrapartida esta la actriz que es acosada por un productor para conseguir un papel. Además esta una profesora de yoga frustrada que solo espera el amor. Muestra lo que podemos hacer para sostener una pareja que se ha roto hace tiempo. Y está también ese joven que quiere realizar un hit musical, y se tiene que conformar con ser empleado de un bar. A esta camada de personajes se le suma esa mujer que vende ilusiones que no sirven para un nada.  No podemos olvidar la labor de los médicos que también necesitan dormir, están presentes. Todos ellos buscan ser felices, y está el problema que es la mediatización de nuestras vidas.

En la obra te propone una pregunta, ¿la felicidad es posible? La respuesta es sencilla no lo sos, mientras estés acorralado por esa gran matriz que te indica lo que tienes que hacer. La felicidad es efímera, cuando nos encontramos con nosotros mismos. Y es ahí donde nos olvidamos de nuestra mediatización, dejamos de ser ansiolíticos. Y termina la obra. Salí del teatro y prendí el celular, acordándome que esa mierda era la piedra en mis zapatos. Mientras las canciones de estos actores jóvenes que seguramente  tienen las mismas frustraciones que sus personajes resonaban en mi cabeza, mientras mis pies pisan el asfalto.


FICHA TÉCNICA
Libro: Marcelo Caballero y Martín Goldber
Música y Letras: Juan Pablo Schapira
Coreografías: Marina Paiz
Producción original: Lucien Gilabert y Nahuel Quimey
Elenco
Andres Passeri, Karina Barda, Victoria Cáceres, Victoria Condomi, Federico Fedele, Macarena Forrester, Lucien Gilabert, Lala Rossi, Julieta Rapetta, Juan Pablo Schapira, Nahuel Quimey y Nacho Zabala
Swing: Alejo Antonelli y Estefi Alati
Banda en vivo: Bateria: Franco de Paoli - Bajo: Pablo Barone - Guitarra: Gabriel Mathus

Producción Ejecutiva: Rosario Irusta
Stage Manager: Emiliana Di Pasquo– Luciana Lippi
Vestuario: Marina Paiz
Diseño de Escenografía: Vanessa Giraldo
Diseño de Iluminación: Marcelo Caballero 
Diseño de Imagen: Marcelo Caballero
Dirección Coreográfica: Marina Paiz
Dirección Musical y Arreglos Vocales: Juan Pablo Schapira
Dirección de Actores: Martín Goldber
Dirección General y Puesta en Escena: Marcelo Caballero
 
Crítica: José Marina

ENTREVISTA LITERARIA A SOFÍA GONZALEZ, ACTRIZ Y ESCRITORA







LLTV: Los tres libros mas importantes que hayas leído o que mayormente te constituyeron como persona

SG: Frankenstein de Mary Shelley, 100 años de soledad de Gabriel García Marqués y Crimen y castigo de Fiódor Dostoyevski. Estos tres libros fueron un antes y un después en mi vida.

LLTV: ¿Último libro que leíste?

SG: La Rosa roja, biografía gráfica de Rosa Luxemburgo por Kate Evans.

LLTV: ¿Qué libro te marcó algo para siempre y por qué?

SG: Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos. Recuerdo que tenía 11 años y que lo leí en una sentada. Estábamos en la costa con mi familia y si no me obligaban a ir a comer ni siquiera paraba para eso. Estaba maravillada con Zezé. Tan brillante, travieso e inocente. Necesitaba conocer su historia, y las cosas que le tocaban vivir me parecían increíbles. Lloré por horas cuando lo terminé.

LLTV: ¿Escribís? ¿En qué circunstancia lo hacés?

SG: Sí, me encanta. Bajo cualquier circunstancia, si me siento inspirada, preparo el espacio y me largo a escribir. Pongo música, prendo alguna vela o sahumerio y me preparo alguna infusión caliente. Es todo un ritual.

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro te gustaría representar en una obra de teatro?

SG: Penélope de La Odisea. Me maravilla su audacia y coraje.

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café, a los efectos de conocerlo más íntimamente?

SG: Con Jesús de La Biblia. Me encantaría conocer su versión de la historia.

LLTV: ¿A que personaje de qué libro te gustaría invitar a comer a tu casa, dispuesta a pasar un buen momento y con perspectiva de divertirte mucho?

SG: Dorian Gray, fiestero por excelencia. Además, como vivió por siglos la conversación probablemente sería fascinante.

LLTV: ¿Recordás qué libro te generó muchísima expectativa y te defraudó en la misma o mayor proporción?

SG: Afortunadamente no me pasó nunca. Por lo general abandono los libros que no me atrapan en las primeras hojas.



LLTV: ¿Tenes manías en el ejercicio de la lectura?

SG: Siempre me gusta tener un lápiz a mano para subrayar. También si el libro tiene capítulos, no puedo dejar uno inconcluso, tengo que terminarlo antes de guardarlo. 

LLTV: ¿Qué cosa es lo que más te sorprende de la humanidad?

SG: La capacidad de autodestrucción. Construimos urbes y tecnologías que destruyen el mundo, y acciones y pensamientos que nos destruyen a nosotros y a los otros.

LLTV: Estás protagonizando junto a Sandra Criolani, “La Patada del Camello” los sábados a las 21 Hs en el Método Kairos. ¿Cómo fue realizar la dramaturgia junto a la propia Sandra, con todo lo dificultoso que debe ser realizarla de manera compartida?

SG: Fue muy enriquecedor y desafiante a la vez. Con Sandra nos conocimos en el 2015 en el seminario para actores de nuestro querido maestro Augusto Fernandes. Rápidamente nos hicimos amigas y surgió el deseo de trabajar juntas. Primero buscamos material pero al no encontrar nada que nos apasionara, comenzamos a jugar con la idea de escribir nosotras. Un día apareció una imagen disparadora que dio el sentido al proyecto e indagando sobre ésta imagen, encontramos un libro de psicoterapia que nos ofreció un caso clínico perfecto. Ahí desarrollamos un sistema en el que cada una escribía individualmente y una vez por semana nos juntábamos a compartirlo y decidir qué quedaba.

LLTV: ¿Cómo es Candela, tu personaje?

SG: Candela es una mujer de 30 años libre, autosuficiente y feminista. Es una artista plástica famosa y tiene un estilo gótico/romántico. Su obra es muy sensible, profunda y disruptiva. Es bisexual, no desea casarse ni tener hijos. En cuánto a sus circunstancias, está huyendo hacia Egipto luego de recibir una noticia devastadora acerca de su salud. La obra transcurre al interior del avión que la llevará a destino, y el viaje resignificará toda su existencia. 

LLTV: ¿Cómo es trabajar con un enorme Director como Nesti Domínguez?

SG: Un auténtico placer. Su manera de dirigir es sumamente enriquecedora porque también es profesor de teatro y coach ontológico. En este sentido, te hace crecer no solo como actriz sino también como persona. Además, tiene una mirada muy profunda, sensible y creativa. Él ideó la magnífica escenografía junto a Sabrina López, y esto era un desafío importante ya que había que construir un avión comercial con pocos recursos. También fue su idea incorporar música original en vivo de Sebastián Lerena, algo que hace que la experiencia de la obra sea maravillosa.

LLTV: ¿Se pueden contar qué proyectos hay para lo que resta de este año?

SG: Estoy ensayando dos obras para estrenar a fin de año. Lúcido de Rafael Spregelburg y Bésame Mucho de Javier Daulte. Ésta última estrena el lunes 2 de septiembre en Espacio Callejón. También estoy escribiendo mi primer guión audiovisual que es una adaptación de la obra de teatro La música del viento de Merceditas Elordi.


Entrevista: Walter Gómez

martes, 7 de mayo de 2019

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "CLANDESTINOS" de Cristhian Quiroga








CLANDESTINOS “el deseo vence al miedo” de Cristhian Quiroga, una narración que nos mete al mundo de lo prohibido, al revelar lo oculto y la confabulación de los amigos, en pos de nuestra felicidad. Se presenta todos los domingos, 20:00 hs. En el teatro Buenos Aires (av. Corrientes 1699, CABA).

Esta pieza teatral dirigida por Cristhian Quiroga, tiene como protagonista a once actores muy versátiles, que manifiestan todo su talento y gran capacidad en las tablas. Nos muestra el valor de las decisiones y el peso de elegir el camino correcto, no el marcado por los otros, o el  destino que todos esperan de nosotros. Para no perder nuestra identidad por la presión social, que nos ahoga y nos obliga a ser un personaje en esta sociedad.

Seis historias de vida entrelazadas, en forma retrospectiva nos dejan ver sus más profundos: sentimientos, anhelos, miedos y al final de esta vida el ser ellos mismos. En un mundo atemporal, que nos enseña todas sus versiones, lo que fueron, lo que son y lo que serán.

En su tercera función a sala llena, el autor nos guía  a un mundo imperfecto, menos sus criaturas que no luchan por la perfección, pero si por su felicidad y la realización de ser al final del camino ellos mismos, con los defectos y virtudes de todo ser humano.

Las actuaciones perfectas llenas de agitación y momentos para recapacitar sobre nuestra propia existencia, logran hacer partícipes al público en general de sus conflictos morales. La química de los actores trabajando como un equipo sólido, develan un trabajo en grupo muy arduo, el diseño escénico con una marca característica de la obra, que nos sumerge dentro de sus realidades. 

Se presenta todos los domingos, 20:00 hs. En el teatro Buenos Aires (av. Corrientes 1699, de nuestra ciudad). Los invito disfrutar de esta perla, llena de momentos vivos y claros, sobre descubrir a la persona detrás del personaje.

Crítica: Adrian Ferreyra

Libro y dirección de Cristhian Quiroga, protagonizada por Lucas Vena, Francisco Castells, Mumy de los Rios, Gisela Bonavita, Facundo Martinez, Sofia Berdun, Pablo Zagar, Gaston Colucci, Adriana Nigri, Monica Torres y Ruben Cirocco. Iluminación: Mario Gomez, Sonido: Facundo Posincovich, Fotografía: Horacio Sabatini, Diseño Gráfico: Mario Narciso, Coreografía: Debora Longobardi, Prensa y difusión: Alan Monserrat y Alfredo Monserrat, Dirección general: Cristhian Quiroga.
Las funciones se realizan todos los domingos a las 20 hs. en el Teatro Buenos Aires. Av. Corrientes 1699 CABA. www.teatrobsas.com.ar Tel: 5263-8126 – Reservas por Alternativa Teatral.
Entrada general: $400-. Duración: 80 minutos.


CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "ORILLERA”






  
“Vivir en los bordes, en los extremos, pareciera traducirse en las relaciones de los habitantes de una ciudad costera. Cuando se desate la tormenta, la violencia llegará a sus casas amontonando situaciones de forma caótica”.

Bajo esta premisa comienza “Orillera”, el nuevo espectáculo de la compañía de Toto Castiñeiras que se presenta todos los viernes en el Centro Cultural 25 de Mayo.

Una obra que, escapando de las dramaturgias con tramas lineales, va construyéndose en fragmentos obligando al espectador a ir uniendo los retazos para advertir su todo integrador hacia el final. 

Aquí, se hace fundamental destacar el trabajo escénico colectivo y las creaciones en conjunto, el ritmo y la entrega física de los actores que van escribiendo la dramaturgia en el escenario y que nos obligan como espectadores a mantener una mirada activa sobre el devenir de cada uno de los acontecimientos que se dan en escena.

Música en vivo, melodías de jazz, diez actores que alternan sus singularidades con los cuadros grupales y una luz de sala tenue que recibe el soporte de linternas para recortar en el espacio hacia donde debemos mirar.

“¿Cómo se abraza lo que no se olvida?”, dice en un momento uno de los personajes.

¿Cómo se vive en el borde? ¿Cómo se siente estar de cara al mar peleando en la orilla con nuestros propios miedos, deseos, culpas y anhelos?

La familia disfuncional, la mujer víctima de violencia de género, el amor incestuoso entre primos, el hijo extramatrimonial que regresa a casa de su madre, los amores promiscuos, las homosexualidades vividas como una cárcel…

Personajes que están a punto de ahogarse en sus propias realidades y que, en la orilla de sus límites, desatan una lucha feroz con sus propias fragilidades…

De cara al mar, quizás sea éso…

Quizás, sólo deban zambullirse…


Crítica: Carolina Avigliano          


CENTRO CULTURAL 25 DE MAYO
Av Triunvirato 4444

Viernes - 21:00 hs - Última función: 26 de julio
Duración: 60 minutos

Autoría: Toto Castiñeiras
Actúan: Mariela Acosta, Juan Azar, Julieta Carrera, Nicolás Deppetre, Manuela Méndez, Teresa Murias, Mauro Pelle, Fred Raposo, Corina Romero, Roco Saenz
Diseño de vestuario: Daniela Taiana
Diseño de luces: Alejandro Le Roux
Letras de canciones: Miguel Israilevich
Fotografía: Lucas Schlott
Diseño gráfico: Romina Salerno
Asesoramiento Corporal: Damián Pleitto Castillo
Asistencia de dirección: Emilia Benitez
Prensa: Octavia Comunicación y Gestión Cultural
Producción ejecutiva: Rocío Gómez Cantero
Producción Cc25: Analía Thiele
Coordinación Musical: Juan Azar
Coreografía: Valeria Narvaez
Dirección: Toto Castiñeiras





lunes, 29 de abril de 2019

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "UN ALMUERZO ARGENTINO"





                

                                       “La consigna para todo peronista, esté aislado
                                                                     o dentro de una organización, es contestar a
                                                                          una acción violenta con otra más violenta.
                                                                  Cuando uno de los nuestros caiga caerán cinco
                                                                                       de los de ellos!”
                                                                                                    (J. D. Perón / agosto 1955)


                                                                               “Viva el cáncer”  
                                                                                                         (grafitti anónimo 1952)


En 1952 yo era muy chico, un niño huraño, tímido, con una rebeldía tácita, con dudas, temores, certezas gelatinosas y muchas, muchas ganas de jugar, como un niño...con mis chiches.
Imagínense: nacido en la década de los ´60, en 1952 yo era muy chico.
También era muy observador.
Escuchaba a los adultos discutir, burlarse, pontificar, reírse, “cachar”, abrazarse. Ofensores vs. Ofendidos. Socarrones vs. Furiosos. Gritones vs. Masculladores. Más adelante comprendí que todo eso era algo así como… Civilización vs. Barbarie. A lo argentino. No me quedaba claro quién jugaba para cuál equipo.

La biblia y el calefón.
Entendí que los adultos eran unos niños grandes que se apasionaban con sus juegos y, a veces, sin querer (?), rompían sus juguetes. Y todo volvía a empezar de nuevo, como una gigante rueda en un parque de diversiones, una feria del ser niño argentino…

1952. En una casa de familia se festeja el compromiso de una de las hijas. Es domingo, se come pasta. Una familia peronista, con foto y altar incluídos. Los invitados: los tíos con sus hijos, todos antiperonistas.

Surgen entonces los brindis, las historias familiares, los reproches, lo que se debe callar, los gritos, las ofensas, los ferrocarriles, el oro en los bancos, el desprecio, etc. El regreso de una hija descarriada provoca un cisma; el prometido de la hija, un italiano picaflor y escondedor, incita a otra división.

Una deuda de juego del jefe de familia posibilita la aceptación de la hija deshonrosa, cuando ésta ofrece hacerse cargo de esa deuda y así salvar el negocio familiar. También la familia del hermano adversario aporta a la unión, condonando la deuda. La grieta en ese entonces, antes aún, también ahora.

Un almuerzo argentino” es una obra deliciosa en un espacio exquisito, un delicatesen para los sentidos del espectador. Actuaciones creativas y desopilantes, música en escena, canto, una puesta que jerarquiza las situaciones dramáticas. Un muy buen espectáculo, divertido, con lúdica alegría y correctamente elaborado. Como un buen almuerzo.

Ah…  hay empanadas y vino!
¿Acaso no estamos invitados a la fiesta?


ELENCO: Trinidad Asensio, Juan M. Charadia, Gabriela Dey, Amilcar Ferrero, Pablo Fetis, Nicole Kaplan, Federico Lozano, Melisa Omill, Guillermo Osuna, Horacio Pucheta, Lucila Rosende

VESTUARIO: Maricel Aguirre

DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: Bernardo Cappa

Prensa: Mariano Casas Di Nardo



Teatro HASTA TRILCE
Domingos  13 HS
Maza 177  CABA


Crítica: Gustavo  Oviedo           





CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "LA VIDA PUERCA"








 “ ... Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros
alguna cosa. Hoy por la tarde anduvo entre papeles,
averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida,
cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había
verduleros que venían de las quintas, cuando tenía
dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos.
Cuando no había televisión. Ese mundo a los piés,
violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca
escrita por un loco…”
 ( GUITARRA NEGRA - A. Zitarrosa)


Roberto Arlt (1900/1942), hijo de un prusiano y de una austrohúngara, pobre, habitante del barrio porteño de Flores, trabajó como pintor, soldador, mecánico, ayudante en una biblioteca, fabricante de ladrillos, etc. Fue inventor, novelista, dramaturgo y periodista. A los 26 años publicó “El juguete rabioso”, su primera novela. El título original quedó en el camino: La vida puerca.

El adolescente Silvio Astier trabaja como ayudante en una librería, es el chico multiuso: mandadero, limpia las letrinas, ordena los estantes, etc. Con unos amigos (de lo ajeno) entra a robar a la noche. ¿Qué roba? Libros. ¿Y qué portan estos truhanes en una de sus bolsas? Bombas. Libros y bombas. Dos cosas que estallan.

Silvio Astier vive con su madre y su hermana, la muerte de su padre los dejó en la pobreza. Silvio no consigue trabajo y es rechazado, entre otros motivos, porque a él también le repugna el estado de las cosas.
En la librería lo explotan, ingresa a la escuela militar de aviación y sus ideas no son aceptadas allí. Todo el mundo que lo rodea le es hostil y degradado. No debemos olvidar que estamos en los años veinte y ya se aproxima la “década infame”. Su novia lo abandona y todo parece sumirlo en el desencanto. A Silvio Astier solo le queda la rabia y una mirada cínica de la experiencia humana.

El relato avanza a un Silvio ya mayor, que hace corretaje de papel, oficio que le desagrada pero le permite subsistir. Encuentra un viejo amigo de la adolescencia, de sus tiempos de ladronzuelo y anarquista, hoy convertido este amigo en un agente de investigaciones. Silvio reflexiona en las dos caras de una misma moneda.

Entre la cofradía de sus amigos está El Rengo, cuidador de carros en la feria de Flores, que le cuenta su plan para salir de la malaria: robar un dinero importante en la casa del ingeniero Vitri. Allí trabaja una mulata, amante del Rengo. Silvio acepta la empresa y luego en soledad reflexiona en traicionar al Rengo, asunto que concreta hablando con el ingeniero. Rengo y mulata son arrestados y Silvio, en una conversación con el ingeniero Vitri, acepta esta traición  como un sacrificio iniciático para apostar a una nueva vida, en el sur…

Silvio Astier es de la estirpe de los Raskolnikov del mundo; de los Hamlet; de Martín, aquel de “Sobre héroes y tumbas” (Sábato); del Travis Bickle de “Taxi Driver” (Scorsese); del Hermann de “Desesperación” (R. W. Fassbinder). Linaje esperpéntico, submundo de sordidez, fauna infame que Roberto Arlt desplegará en su novelística y su dramaturgia.
“Los lanzallamas” y Los siete locos” son libros filosos, crueles como un cross a la mandíbula.

La adaptación de Alfredo Martín es lúdica y traslada correctamente la densidad del original. La puesta en escena es funcional y permite el despliegue dramático del elenco. Las actuaciones son homogéneas y de interesante elaboración, destacándose Mariano Falcón (como Astier) y Marcelo Bucossi (como Don Gaetano). Escenografía y vestuario son tan elocuentes como sugestivos. Un buen espectáculo ofrece Andamio 90.


ADAPTACIÓN: Alfredo Martín

ELENCO: Mariano Falcón, Marcelo Bucossi, Daniel Goglino, Marcelo Rodríguez, Gustavo Reverdito, Luciana Procaccini, Julián Belleggia, Francisco Ramírez, Rosana López, Angel Blanco, Laura Canteros, Marcos Díaz, Luciana Bava, Martín Portilla D´arcangello, Camila Truyol

VESTUARIO: Jessica Menendez
ESCENOGRAFÍA E ILUMINACIÓN: Fernando Díaz, Marcelo Jaureguiberry
MÚSICA EN VIVO: Quique Sosa
PUESTA EN ESCENA Y DIRECCIÓN: Alfredo Martín
Prensa: Silvina Pizarro



Teatro ANDAMIO 90
SÁBADOS 22.30 HS
Paraná 660  CABA

Crítica: Gustavo Oviedo


CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "PADRE PEDRO"






   Concluida la misa el día Domingo, en un pueblo de pocos habitantes, y habiéndose mitigado cada una de las velas del templo, todas las imágenes religiosas parecieran cobrar vida e incrementar más dramatismo a la situación.
   Dante, un joven servidor, como monaguillo, ama a su parroquia y al Padre Pedro, pero desde hace varias noches un sueño lo atormenta, pide al Padre Pedro fervorosamente, antes de que cierren las puertas de su iglesia, confesarse, el Padre lo escucha, comienza a sudar, y tiemblan sus manos; Dante nota cierta intolerancia en el Padre y no entiende que sucede, Dante necesita revelar que desde hace un tiempo golpea a su mujer, ya no lo puede esconder más. El Padre suda y le siguen temblando las manos, Dante intenta recordar un sueño que siempre vuelve que lo recuerda borroso, confuso e impreciso. Terminan la confesión y el Padre pide a su seguidor que le lleve a lavar todas las vestiduras eclesiásticas para la misa siguiente.
   Dante vuelve, había recordado el sueño calamitoso, pide confesarse de nuevo, el Padre lo escucha en silencio, y Dante busca en su mente manifestar con palabras el sueño. Habla, cuenta que cada noche sueña que el Padre Pedro se dirige hacia la casa de él, y le hace el amor a su mujer como nunca nadie se lo había hecho antes, con lágrimas en los ojos, cierta ira y enojo Dante se atreve a decirle eso al Padre. El Padre perplejo no sabe que decir, le siguen temblando las manos, Dante saca un arma, apunta al Padre y en medio de toda esa componenda comienza a desarrollarse una historia, que dejará desconcertado a los espectadores hasta el punto de no saber con quién empatizar y con quién sentirnos insensibles, ambos son víctimas de la vida. Uno de un mundo hostil, rutinario y otro de un mundo que vive de apariencias, de compadecerse, de disfrazarse de pastor o más bien de cura. En esta espectacular obra ambos discursos se caen, estos personajes tridimensionales también usan máscaras como nosotros, las mismas máscaras con las que enfrentamos la sociedad, la vida y el mundo cada día.
   Vale destacar la dramaturgia de José Ignacio Serralunga que, sin ella, la increíble dirección de Matías Gómez,  las sobresalientes actuaciones de Jorge Fernández Román y Ricardo Torre esta obra no sería exquisita y de mi mayor agrado. Por otro lado el vestuario y la escenografía  de Patricia Ramírez  Barahona y Javier Parada respectivamente quien conjugándose nos envuelven en el clima eclesiástico.  

Ficha técnico artística
Dramaturgia: José Ignacio Serralunga
Actúan: Jorge Fernández Román, Ricardo Torre
Vestuario: Patricia Ramírez Barahona
Escenografía: Javier Parada
Iluminación: Ricardo Sica
Música original: Lucas Bustamante
Diseño gráfico: Verónica Martorelli, Valentina Marvaldi
Asistencia general: Julieta Korenman
Prensa: Kazeta Prensa
Producción ejecutiva: Mariana Zarnicki
Dirección: Matías Gómez
Crítica: María Cecilia Durán