lunes, 13 de agosto de 2018

CRÍTICA A LA OBRA "VOLÁ"






Una obra que conjuga el tango, la danza, el teatro y las artes audiovisuales.

HUGO MASTROLORENZO Y AGUSTINA VIGNAU

Campeones mundiales de tanto escenario. Esta obra ha realizado una gira internacional por España, Italia, Turquía, Rusia, Japón, Colombia, Guatemala y El Salvador

Con una puesta en escena minimalista y a su vez simbólica Volá desde el primer momento introduce al espectador en un viaje, donde los hechos de un presente son las marcas de un pasado.

La existencia de dos espacios dramáticos conviviendo desde diferentes unidades de tiempo da la sensación de continuidad. El desarrollo de las situaciones propuestas en cada proyección audiovisual se lleva a cabo en el aquí y ahora  a través del cuerpo. La danza es la principal protagonista, centra la atención del espectador en cada movimiento del cuerpo de los intérpretes y de las sensaciones que se producen al verlos bailar, mientras cuentan la historia al son de unos buenos tangos.

La historia de un amor frustrado contada a través de fragmentos de letras de tango reviven recuerdos del pasado, que inevitablemente dan un toque de nostalgia frente al amor que se ve truncado y convoca al espectador a preguntarse el porqué del fin de este amor.

La creación audiovisual complementa el espacio escénico dispuesto para la danza. Este espacio está libre de escenografía y se establece una comunión entre estos dos que permite el desarrollo del relato. El despliegue de los intérpretes es increíble, es notable el profesionalismo, la pasión y la entrega con que viven el momento y regalan al espectador este viaje maravilloso en el que conviven diferentes disciplinas artísticas.

Cuatro artes fusionadas que entrelazadas llevan el hilo del relato, instalan un ritmo y un código en la forma de contar que hace que el espectador entre en esté y pueda seguirlo. Su impronta fresca y atractiva con su variedad elementos artísticos permite la total integración y distención del mismo frente a lo que está viendo. Es un espectáculo que con seguridad inyecta una chispa de la esencia de nuestra querida Argentina.  

Intérpretes: Agustina Vignau y Hugo Mastrolorenzo
Realización audiovisual: MANDINGA Estuadio Audiovisual
Realizadores: Hernán Alcaraz, Javier Cerruti, Ana Nigri Y Florencia Nussbaum
Fotografía: Mihoko Sakata, Paola Evelina Gallarato   
Edición Musical: Osky Wabemaster
Violonchelo: Karmen Rencar
Asistente: Débora Mastrolorenzo, Emanuel Pomillio
Locación corto: “Lo Rafael”
Vestuario: Gloria Bermúdez, Miguel Mancera, Alberto Mauri
Maquillaje y caracterización: Rebeca Martínez, Gonzalo Pazos
Iluminación: Facundo Febles
Prensa: Octavia Comunicación
Producción General: Agustina Vignau y Hugo Mastrolorenzo
Coreografía y Dirección: Hugo Mastrolorenzo

Critica: Alejandra Moreno

Dirección: Guevara 326 CABA
Funciones: Viernes, 23:00 hs (03 - 10 - 24 y 31 de agosto)
Lugar: El Galpón de Guevara

domingo, 12 de agosto de 2018

Crítica a la obra teatral "Default"





En un principio, parece que estamos en presencia de unos personajes salidos de un film de Tarantino. Groseros, soeces, atractivos, un tanto violentos, cínicos, de una gracia corrosiva. Pero no: son bien nuestros.

Estos muchachos, capaces de pequeños y grandes “negociados” (ojo que hablamos de negociados, no de negocios). Siempre están donde se debe estar para estos asuntos: cerca de los que deciden, los que cortan el bacalao. Para hacerles la vida fácil a unos pocos y de miseria a muchos.

Hablan de tabaco, de cigarrillos, de fumar, de fuego, de cenizas, de humo invadiendo todas las cosas, de tamaño. El tamaño de las cosas es lo que importa. La conversación los remita al pasado, a lo iniciático de cada uno de ellos, al machismo mal entendido por mal aprendido, al aprendizaje de la humillación, como doctrina y culto. Porque me la banco soy macho. Y como tal, piso, escupo, denigro: la ley del gallinero. Más grandes ya, subliman: hacen “negociados”. El mundo es aquello que está allí para tomarlo por asalto, del cuello, usarlo, apropiarse de él. Violarlo.

Buenos muchachos.

El espacio: un micrófono, una tarima con una notebook, banquetas, etc. todo se convierte en manos de los tres actores en dispositivos precisos, cuasi minimalistas, potentes materiales del discurso escénico. La luz, casi siempre fría, y la música, estridente, algunas veces chirriante, otras sensualmente filosa, dan cuenta de este mundillo hostil.

La actuación es visceral y empuja el relato a fuerza de acción, y de un texto plagado de un imaginario de cinismo y degradación, que resuena acorde con muchas situaciones conocidas por estas tierras.

La dirección de Guillermo Ghio es precisa y propone una lúdica ominosidad.

El espectáculo nos invita a asistir como espectadores, del juego abusivo y enloquecido de unos niños crueles, que una vez crecidos juegan al juego que mejor saben y más les gusta: tomar la medida de las cosas. Y de las personas.
Para luego usarlas y tirarlas.

Cómo es que se llaman esa especie de pilotos que se usan y se tiran?

Buen espectáculo en un teatro cálido y acogedor.


ELENCO: Norberto Portal, Patricio Schwartz, Pablo Turchi

DRAMATURGIA: Lautaro Vilo

VESTUARIO: Pheonia  Veloz

ILUMINACIÓN: Omar Possemato

MÚSICA: Javier Estrin

DIRECCIÓN: Guillermo Guio


TEATRO EL ÓPALO  Viernes 23 HS
JunÍn 380  CABA



Crítica: GUSTAVO OVIEDO

martes, 7 de agosto de 2018

ENTREVISTA LITERARIA AL ESCRITOR ALEJANDRO LANÚS





LLTV: Los tres libros más importantes que hayas leído o que mayormente te constituyeron como persona.

AL:  Mencionar únicamente tres libros es algo así como pretender que el mar se estreche en un pequeño canal. Hay libros que son únicos como “El señor de los anillos” o el “I Ching” o, mismo, el “Tao Te King”, por mencionar algunos donde se aúna la sabiduría y, en el caso de Tolkien, que nos permite quitarle el velo a la compleja trama de la vida, un libro que simula ser de ciencia ficción pero, para mí, desnuda todo lo que hemos vivido en tantas eras del planeta, todo lo que hay en el hombre y cómo éste es corroído insistentemente por el poder. Siempre me han marcado los libros que te interpelan más que los que te apartan de la realidad y, en particular, en mi forma lacónica de escribir, han sido decisivas las “Voces” de Porchia, ese poeta que  parecía ser un especie de monje budista perdido en Buenos Aires. 

LLTV: ¿Cuál fue el último libro que leíste?
AL:  Jamás leo un libro solo, leo de a seis, de a siete, de a tres, salpicado; casi no leo autores contemporáneos. Hace ya muchos años que no leo novelas, leo más bien poesía, filosofía oriental, algún que otro aforista clásico: Lichtenberg, Ciorán, Nietzsche.

LLTV: ¿Qué libro te marcó algo para siempre y por qué?
AL:   El libro que me hizo entrar en la literatura y que “Lengua” dejara de ser una materia farragosa del colegio, fue “Mi planta de naranja lima”. Lo leí una sola vez, en mi infancia. Tenía unos 10 años, me había mudado hacía muy poco, el departamento nuevo era un verdadero “campo de batalla”, un desorden total, cajas arrumbadas, muebles mal ubicados, nada estaba es su lugar, sólo mi velador, mi libro y yo, recostado, en diagonal al cuarto, en un colchón en el piso. Era de noche, recuerdo que mi madre, de a ratos, me exigía: “apagá la luz”. Desobediente, como solía ser, caminé sigilosamente sobre el piso de madera para entornar la puerta y de ese modo continuar, en forma ininterrumpida, mi lectura. Me sentí, como nunca antes, el protagonista de la historia, como luego me sucedería con Huckleberry Finn, Tom Sawyer, El Principito y tantos otros. Fue el primer, y creo que el único libro, que leí de corrido; soy más bien anárquico en mi forma de leer: nunca leo un libro desde el comienzo.

LLTV: ¿En qué circunstancias escribís?
AL: No escribo tomado por las musas, ni bajo ningún efecto, escribo más bien por necesidad, a modo de catarsis, para sanar heridas. Escribir es ganarle una batalla al espanto. La realidad, en general, se torna patética, absurda, tiene infinidad de aristas insólitas y, de repente, sentís que se afilan y se vuelven como lanzas contra vos; ese es uno de los mejores momentos para escribir, como un desquite de la realidad: escribir, como una búsqueda de respuesta al horror, es una abstracción que puede salvarte. Pero también me sucede de estar en la vereda opuesta de ese estado primitivo, donde uno no controla el proceso; uno se percibe en profunda calma, en un especie de estado meditativo que también te invita a escribir: se podría decir que uno escribe en los extremos.

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café, y por qué?
AL: No vengo del mundo de la ficción, más que a un personaje elegiría a un autor, me encanta Ciorán, como personalidad: escéptico, fragmentario, punzante, fuera de las convenciones literarias, un hombre que, para escribir, dejó atrás su lengua materna, no aceptaba premios literarios, ni participaba, obviamente, del esnobismo que circunda al arte. Me gustan los personajes marginales y los renunciantes, como Ryokan o Wittgenstein que rechazaron su herencia o, el mismo Porchia, que abandonó su obra: cuando sus libros “molestaban” a los ojos de un burócrata de la “Agrupación de Gente de Arte Impulso”, éste le solicitó al poeta que retirara sus cajas de libros porque ocupaban espacio en un gran galpón, de inmediato, Porchia, sin defenderse, los donó a una distribuidora de bibliotecas municipales, librando así su obra al azar, restándole importancia, una forma de condena. Sus libros se irían perdiendo en anaqueles de bibliotecas barriales que nadie consultaría, dado que se trataba de un autor desconocido, quién va a consultar un libro que no conoce.

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a comer en tu casa dispuesto a divertirte y pasar un buen momento, y por qué?
AL: Bueno, veo que insistís, me encontraría con “El Principito” aunque, tengo la sensación, de haberlo conocido. Viajaría a varios planetas solitarios con él,  a más de un asteroide, más que quedarnos a comer en casa.

LLTV: ¿Recordás qué libro te generó muchísima expectativa y te defraudó en la misma o mayor proporción?
AL:  Ningún libro me genera expectativa. Si un libro no te gusta, sólo tenés que cerrarlo, ese libro no fue escrito para vos.

LLTV: ¿Qué cosa es lo que más te sorprende de la humanidad?
AL:  La estupidez, es desmedida, como pocas cosas he visto en la tierra. El hombre se inventa un sistema de creencias, cree en él y después es capaz de matar e incluso de morir por algo que heredó. Ve una realidad que no le agrada y no hace nada para transformarla. Forma parte de un sistema de vida del cual comparte poco y nada y se queda al margen. De vez en cuando, tiene un lapsus de conciencia que lo incomoda, que lo pone ante su patetismo y lo invita a reaccionar. Uno podría imaginar que con esa chance en sus manos es capaz de revelarse, sin embargo, nadie es más pusilánime que él: cierra los ojos, se pone los zapatos, los lustra, se ajusta la corbata, se arregla la camisa y sale a trabajar manso, como una vaca va a su matadero. Pulula, hociquea rutinas, concibe hijos con extraños, a quienes considera pares, apenas unos pasos más tarde, se separa e, invariablemente, convierte a su “amor” en su enemigo. Paga religiosamente sus cuentas para incrementar las arcas de una corrupción sistemática, sabe que los políticos cambiarán una y otra vez de bandera y que ignorarán por completo a quienes los han abonado.  Esa es la “vida” del bípedo modero, idéntica a la de un sonámbulo que, en cualquier ocasión, es alistado para ir a una guerra ajena: vivimos en un planeta de ideas absurdas y nos adaptamos y aferramos a ellas.

LLTV:  “Umbrales” tuvo un eco muy importante en el mundo digital, más de 500.000 lectores te siguen en las redes sociales, a qué se debe el éxito y cómo repercutió eso en vos, en tu obra.
Es imposible saber por qué me siguen las personas, tal vez persigan quimeras, cómo saberlo. Pero bueno, lo más gratificante es haber recibido un cariño desmedido que me ha permitido conocer a infinidad de lectores, al igual que a una gran cantidad de artistas, lo cual es un verdadero halago. Siempre es lindo conocer otros mundos, expandirnos en el otro. En mi caso, tuve la suerte, de fusionar con varios artistas; es un honor comulgar en el arte, es una de las cosas que más sentido le ha dado a mis  “Umbrales”. Desde el momento en que un lector u otro artista le da un giro a tu mirada es cuando te das cuenta que tu obra ya no te pertenece, pues ha tomado nuevos estados.

LLTV: ¿Es tedioso tener que responder a la demanda de tus lectores en las redes sociales, cómo te ordenás ante tal demanda?
En un momento, llegué a sentir un hastío virtual, me vi superado por una demanda de cariño, de diversos sentimientos y peticiones, me sentí arrasado. Estuve un par de años semiparalizado, había optado por no responder más y, en ese no sé que tiene expansión, se acercó Francisco Cayol, que es quien maneja -junto a otras personas- mi imagen en todo lo referido a Redes Sociales y el mundo digital. Trabajamos en equipo, me enseñaron cómo comportarme en todo este universo nuevo para mí y, también,  me ordenaron todo mi caos digital, se los recomiendo calurosamente: http://www.franciscocayol.com
  
LLTV: ¿Qué diferencia vez entre lo digital y el mundo real?
 El mundo virtual no es más que un reflejo del mundo real, son mundos afines, no noto demasiadas diferencias: lo virtual es un espejo de lo concreto. Uno podría creer que el mundo real es el mundo de los sentidos, donde uno pude palpar las cosas, pero también se puede acariciar desde lo virtual e, incluso, sentir a través de una pantalla. Tengo la impresión de que lo virtual le va quitando cada vez más espacios al mundo real. El peligro que corremos es quedar escudados en lo virtual, en la protección que te genera estar en tu hogar y, de ese modo, quedarnos alienados, privándonos así del mundo real.

LLTV: Estás presentando tu libro “Umbrales”, contanos cómo nació y dónde se pueden ver tus citas
AL: “Umbrales” no se presenta -me aburren demasiado las presentaciones- no está en librerías, ni en el circuito comercial, se va expandiendo misteriosamente en internet, mis lectores suelen ayudar mucho y compran mi libro a través de mi Web Site: http://www.alejandrolanus.com 

LLTV: ¿Proyectos en los que estés trabajando para el 2017?

AL: Hace Poco, Ona Vargas, hizo una canción, “Renacer en la flores”, en la cual hilvanó algunos de mis aforismos de la primera edición de “Umbrales. Ahora estamos trabajando en el guión del video clip que esperamos hacer junto a artistas visuales.


viernes, 3 de agosto de 2018

CRÍTICA AL FILM "LA OMISIÓN"




Paula es una chica de 23 años que viaja al sur, a Ushuaia más precisamente, con su hija pequeña y con su pareja. Van a trabajar y así poder juntar dinero y entonces irse a Canadá.

Paula trabaja primero en un hotel y luego en una empresa de turismo. Su pareja trabaja en otra ciudad, Río grande,  por lo que no están juntos y cuando él viaja para verlas, no se ve amor o deseo, solo se observa vacío entre ellos.

A su pequeña hija la deja a cargo de una amiga que ya no puede cuidarla más. En relación ocasional con un compañero de trabajo, que se acerca a ella con una intención más parecida al acoso que al deseo de conocerla, ella no lo rechaza si no que comercia sexualmente con él. Ésta condición insular del espacio vital, el clima duro e imponente, envuelve a Paula en una suerte de fuga desesperada hacia ninguna parte, en busca de una opción de vida que no es la que transita. Vemos padecer su presente de soledad y carencias materiales pero sobre todo, afectivas.

Paula parece un animalito enjaulado en un entorno hostil y que se encuentra agobiada por su situación de vida, sin encontrar salida a su presente.  Y como cualquier persona alienada, acciona de modo ilógico y hasta en contra de sus propios intereses.

La cámara siempre sigue a la protagonista y muchas veces parece auscultarla. El trabajo con la imagen en este film acentúa la sensación de alienación de Paula con planos donde se la ve caminar en soledad en medio de los autos, o de espacios vacíos,  en una ciudad gélida.

Película áspera, también de una subyacente introspección.

Elenco: Sofía Brito, Lisandro Rodriguez, Pablo Sigal, Laura López Moyano, Victoria Raposo, Malena Hernández Díaz

Fotografía: Inés Duacastella

Guión y Dirección: Sebastián Schjaer

Origen: Argentina - Holanda - Suiza  (2018)

Crìtica: Gustavo Oviedo
                            

jueves, 2 de agosto de 2018

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "LAPSUS"




A principios de siglo XX un grupo de niños jugaban a las escondidas. Fue entonces que se extraviaron y desaparecieron entre las paredes de una vieja casona de Buenos Aires. Nunca fueron hallados. Se los tragó la tierra. Desde hace décadas un grupo de científicos europeos investiga y ha logrado detectar otras dimensiones, con seres de otro tiempo… en ese lugar?

Ese es el postulado del proyecto “Lapsus”, que en clave de perfomance nos propone un recorrido sensorial y exploratorio por la gran casona cita en la Av. Corrientes.

Una francesita nos canta unas chansons insinuantes. Luego el turno de una blonda americana con su voz sensual. En tanto, unas lindas señoritas recorren los maleables pasillos entre el abigarrado público que afable bebe unos tragos.

Luego, el ingreso a un gran salón: allí te suministran un overol blanco, como los que se utilizan para la aislación bacteriológica y…  lo que continúa es la introducción de todos a los distintos recovecos de la casona de 4 pisos.

Veinte actores/bailarines interpretan a los personajes propuestos por la obra y los espectadores, en continua movilidad, los descubre en diversidad de acciones algunas asociadas a lo cotidiano, otras con la marca de lo extraño. “Lapsus” apuesta a las sensaciones y a lo lúdico y logra entretener partiendo de esa premisa.


LIBRO Y DIRECCIÓN: Verónica Fucci, Sebastián Irigo


TEATRO LA CASONA   
Viernes  21 y 21:15 hs
Av. Corrientes 1975 CABA

                                                  
Crítica: Gustavo Oviedo      
Prensa: Gabriela Presta        

domingo, 29 de julio de 2018

CRITICA A LA OBRA TEATRAL "SOLSTICIOS" DE DANIEL PIEDRABUENA





La familia como motor fundamental de vida, punto desde el cual se parte y al cual se regresa una y otra vez cuando no se encuentra salida, solo con la intención de lograr aplacar todo aquello que turba la mente y así sin más iniciar de nuevo.
Solsticios, parece iniciar desde antes del ingreso a la sala, dado que se vive un clima cálido y familiar en el espacio de espera, el cual hace parte de la casa donde se llevara a cabo la representación.

Se puede sentir la energía del equipo y la pasión con que trabajan desde el primer contacto con el espacio. Pocas veces se tiene el placer de tener un preludio amoroso y familiar que anticipa ser una noche especial con un tinte melancólico pero donde prevalece el amor familiar.

La obra tiene lugar en una casa antigua y se desarrolla en diferentes espacios de esta, por lo cual la casa hace parte de la escenografía y logra que el espectador se sienta invitado no solo como tal, sino como parte de esa noche que están por compartir y vivir. Por otro lado, el uso de los diferentes espacios de la casa, su puesta de escena minimalista y la iluminación en momentos decisivos son muy acertados y colaboran en la construcción individual que cada espectador hace de la obra según sus experiencias vividas.

Es una obra que involucra e interpela constantemente al espectador, el cual de una u otra forma se identifica con lo que ve y logra compenetrarse, dado que trata de situaciones de la vida de las cuales nadie está exento.

Se puede observar un inicio con buen ritmo y con una unidad de opuestos marcada por los dos hermanos, los cuales abren la puerta a la ficción de una manera fresca y divertida pese al drama que se vive internamente ante la enfermedad que vive uno de ellos. La llegada de la madre desencadena una serie de hechos que definen aquella noche especial y que lleva al momento culmine de la obra.

La hermandad, la maternidad,  el querer lo mejor para el otro e intentar tapar lo que sucede para evitar el sufrimiento, la angustia por no poder cambiar lo vivido, el exceso de presente y la ansiedad por el futuro, son algunos de los puntos a recorrer y habitar en el transcurso de la representación.

También cabe destacar la actuación de la actriz y de los  actores que con su gran potencial y energía hacen posible el tránsito de diferentes emociones y sensaciones. Es notable la comunión grupal y el goce con el que están en escena, lo cual hace aún más disfrutable cada situación. Se puede decir, que la concentración, el habitar cada momento, el estar presente y contribuyendo a su compañero, la escucha y la pasión hacen parte del trabajo de cada uno de ellos.
Aplausos, emoción, amor y reflexión es lo que se puede observar al terminar la obra. Es una linda manera de recordar cuán importante es la familia y cuantos significados de ella existen, recordar que somos seres que por alguna razón nacimos dentro de determinado vínculo y que siempre sin importar como, vamos a estar rodeados de amor y cuidados.

ACTUAN
·        Leandro Giottonini
·        Emanuel Rojas
·        Gabriela Picarelli

Diseño de Iluminación: Daniel Piedrabuena
Diseño de Vestuario: Daniel Piedrabuena
Asistente de Producción: Federico Echecury
Asistente de Dirección: Federico Echecury
Dramaturgia y Dirección: Daniel Piedrabuena


Critica: Alejandra Moreno

Dirección: Luis Saenz Peña 663CABA
Funciones:Domingos, 18:00 hs.
Lugar: Teatro Silencio de Negras



miércoles, 25 de julio de 2018

CRÍTICA A LA OBRA "ENAMORARSE ES HABLAR CORTO Y ENREDADO"




Qué fue primero: ¿El huevo o la gallina? 

El mate: ¿Es la compañia que se ajusta precisa al ocio o será entonces que el ocio, ese tiempo de distracción y dolce far niente, convoca pícaramente a la tradicional infusión telúrica? Estas disquisiciones y otras tantas más, tal vez puedan tener cabida en un primer encuentro, entre un hombre y una mujer tal como nosotros, con lo específico y lo convencional, en la medida de cada uno.

El vuelo etéreo de una mariposa puede ser el puntapié inicial que de origen a un encuentro de almas, al posible y misterioso estallido que son los primeros atisbos del amor, esa suerte de sincronizada aproximación de dos naves, dos personas que portan cada una un mundo, su propio mundo a cuestas.

Esto sucede en un banco de plaza, de un pueblo chico. Balbuceos, palabras que se enciman, se cortan y atropellan. Mate va, mate viene, palabras confusas, a veces ambiguas, siempre saltarinas. Ella es una señorita  citadina, poco agraciada, hace un tiempo ya en edad de merecer. El es hombre de campo, franco, simple, algo rudo, viudo con dos hijos. Y el extraordinario descubrimiento al que uno asiste azorado, borracho de excitación, cuando se encuentra a alguien que ve el mismo vuelo, de la misma mariposa multicolor, en simultáneo instante. Ese milagro que unos llaman amor.

Estas simplezas, estos dilemas nos plantea la obra de Leandro Airaldo, con la llaneza finamente etérea del vuelo de una mariposa.

El desempeño actoral de Soledad Piacenza (como Ana) y de Emiliano Díaz (como Pedro) es elocuente y elusivo en su justa medida. Muy bueno el trabajo de ambos. El diseño escenográfico de Miguel Nigro: un banco de plaza, a la vera de un arbolito, con un dispositivo giratorio narrativamente bien utilizado, posee la belleza simple de lo bien construido. La iluminación, el diseño sonoro y el vestuario, todos en su justa y bien calculada medida, suman para que el relato escénico tenga la impronta de un mecanismo de aceitada precisión.

Como los michelángelos dedos a punto de hacer contacto. Como cuando el amor, el insight asombroso de ese sentimiento se cruza en nuestro camino, deslumbrándonos.


ELENCO: Soledad Piacenza, Emiliano Díaz

ESCENOGRAFÍA: Miguel Nigro

ILUMINACIÓN: Luciana Giacobbe

VESTUARIO: Alicia Macchi

DISEÑO SONORO: Silvia Vives

PRODUCCIÓN: Nadia Estebanez

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Leandro Airaldo

El Camarín de las Musas
Mario Bravo 960 CABA

Domingos 18:45 hs

Crítica: Gustavo Oviedo










lunes, 23 de julio de 2018

CRÍTICA A LA OBRA "BIOGRAFIA" de Pehuén Gutiérrez





Una obra en la que el enigma, la intriga y el misterio son el hilo conductual de toda la fábula. Siete personajes en escena muy bien logrados desde la verdad escénica de cada actor hasta la composición del vestuario mezclado con la escenografía, se termina de pulir una gran obra de teatro que cuenta más de una historia a la vez.

             Una familia de clase alta acostumbrada a vivir en la elite se ve con el infortunio de quedarse sin casa y tienen que recurrir a la casa de uno de sus parientes.  Los problemas de convivencia empiezan a aparecer. Dos hermanas que no han sabido resolver sus problemas de jóvenes hoy se ven envueltas en situaciones en las que el ayer pasa factura. Diferentes personalidades y temperamentos que tendrán que aprender a convivir bajo un mismo techo. Ninguna eligió vivir de nuevo juntas, solo fuerzas mayores las traen a convivir una vez más como cuando eran niñas.



            ¿A veces el pasado se hace presente para que aprendamos a lidiar con nuestros fantasmas? Hoy cada una convive con sus respectivas familias en una misma casa sin haberlo elegido.  En el medio, la madre de ambas moribunda y en estado vegetal.

             ¿La madre unirá aquello que ellas como hermanas rompieron? Una obra en la que la realidad supera a la ficción y se ve reflejado en cada actuación con la realidad que lleva a cabo cada personaje. Dos adolescentes que le dan frescura a la obra. Son hermanos políticos, pero por única vez están envueltos en un crimen ¿Los descubrirán? En el medio de toda esta vorágine el novio de cada hermana, juegan un papel importante en el que cada uno tiene la mirada fija en sus objetivos a precio de sangre. Y como una pincelada de humor el plomero de la casa que llega para desenmarañar todo este asunto.

             Cada personaje tiene objetivos diferentes y muy bien marcados y logrados. Cuando miré hacia el público estaban atrapados y conmovidos en esta magnífica historia que te mantiene atrapado y nada se devela hasta el final. Hacía mucho tiempo que no miraba una obra de teatro que durase más de una hora y me tenga atrapada y sumamente conmovida desde el principio hasta el final.

             Actuaciones impecables, una dramaturgia y una dirección de Pehuén Gutiérrez que vale destacar, prolijidad y armonía en todos sus aspectos. Mis felicitaciones a todos los actores, iluminadores y vestuarista en general.

 Elenco

BERTA GAGLIANO / LAURA PAGÉS / ARIEL RAGUSA / EMILIANO RAMOS/ DAVID SEÑORAN / LUCÍA VILLANUEVA / JOSÉ MARÍA BARRIOS HERMOSA

Ficha Tecnica

Diseño de iluminación / LUCAS ORCHESSI 
Diseño de escenografía y vestuario / MAITE CORONA
Diseño sonoro / MARIANO ROTOLO
Diseño gráfico / JOSÉ MARÍA BARRIOS HERMOSA
Fotografía / IVONNE KÜBER
Asistente de dirección / IVONNE KÜBER
Producción ejecutiva / GABRIEL CABRERA
Dirección / PEHUÉN GUTIÉRREZ
Crítica: María Cecilia Durán