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lunes, 15 de febrero de 2016

FRAGMENTO DE CONCUPISCENCIA - LA SEGUNDA NOVELA DE WALTER GÓMEZ

PH: Noe Ragaglia







-Lorena está preciosa, tiene el pelo corto ahora… le queda hermoso, vos no sabés… Sigue siendo la mujer con la que quiero estar. No tengo ninguna duda de eso…En realidad dudas tengo. La duda es Laura hoy. No quiero perderla a Laura. Hace ya dos años y medio que estoy con ella, es un sol, es una tipa que sufrió muchísimo. Es una chica que lleva encima el dolor enorme de lo que le pasó a su sobrina. Y yo, Nacho, hace dos años y medio dije “Perdí a Alejandra, perdí a Lorena, perdí a Gaby. Basta”. Iba por la vida perdiendo todo. Mi vida era un cementerio de sentimientos. Mi vida era eso, un cementerio. Me juré a fuego no perder a Laura. Lo que nunca me imaginé era que iba a volver Lorena y encima de esta manera. Me viene a pedir de una ir a vivir juntos que es lo que toda la vida quise. Quince años esperando eso. Y estoy parado precisamente en el punto donde quiero las dos cosas. Quiero estar viviendo con Lorena, ella me turba, me enloquece. La pienso todo el tiempo. Y encima ahora la escucho…Si vos supieras, Nacho, las cosas que me dice. La escuchas hablar y ya es un polvo. 
Está loca, es una máquina de tirarte cosas. Vos sabés que Lorena nunca me entró por la cabeza. Siempre fue seducción, el llamado a tener sexo con alguien que derrocha dulzura. La certeza de una buena dosis de sexo. Lorena fue siempre cama, ella fue el símbolo de mi propio deseo. La imagen de ella, su sola sonrisa me excita. Hace quince años y hoy como la primera vez. Y ahora encima me lima la cabeza, me habla y me estalla. Es como una escena de sadomasoquismo, porque la escucho y me excita, me da placer, aunque a veces lo que diga son latigazos. Te asusta…Te atrae tanto como a veces te espanta. Claro, vos me preguntarás ¿Qué cosas me dice? 
El otro día después de habernos echado un polvo me empezó a decir que yo no tenía certezas. Que esta incertidumbre que tengo sobre qué camino tomar es por un exceso de razón que yo le quiero poner donde la razón no cabe, que según ella es donde debe estar la pasión. Algo así es lo que me pareció que me quiso decir. Porque en el medio hablamos de las consecuencias de las decisiones que uno toma y yo le decía que precisamente uno debe ser siempre racional para medir las consecuencias de esas decisiones. Me parece también que de alguna manera lo que me dijo es que yo no le estaba poniendo pasión a las decisiones. Me dice que ella le pone pasión a la relación, y que se considera irracional en sus actos. Que ser irracional es una condición necesaria para vivir lo que estamos viviendo. Ella dice que todo lo vive con un motor que es la pasión. ¿Sabés qué me dijo, en sus palabras y a su modo, Nacho? Que ella vivió los últimos quince años pensando en llevarse lo que ella quería. Hablamos muchísimo. Nos dijimos unas cuantas cosas, pero no sé si nos dijimos todo...

jueves, 14 de enero de 2016

CARNE ROSADA Por WALTER GÓMEZ



 Esa carne rosada que se aparece como un fantasma,
anuncia que detrás de la selva,
o en medio de ella,
puede escucharse una canción.
Ahí me doy cuenta que uno,
en algún momento de esta proyección,
y por un único instante en la vida,
puede estar enamorado por siempre.
Su carne rosada se aprecia como la piel de un durazno,
y uno lo puede sentirla sin tocarla,
solo con observarla de cerca.
Su rostro está como dibujado,
iluminado por esos enormes círculos verdes etéreos
que invitan a poder apreciar hasta el último detalle
aquél mapa de lugares no habitados.
Esa carne rosada que se aparece desde lo mas alto de nuestras frentes,
parece suspendida en mis tinieblas,
y dibuja en lo mas oscuro,
el sueño mas perfecto.
Ese sueño que uno tiene certeza 
que te deja inerte con solo despertar.
Por un momento al tenerla cerca,
cierro los ojos y busco conocer, o intuír,
si en el espacio se siente algo diferente,
como magnético.
Algo así como un despegar 
proveniente de algún lugar desconocido.
Todas las mañanas ella ensaya 
treparse al tren de la naturaleza humana
y en medio de la masa,
busca ser confundida en un puñado de rutina,
pero ella es un ángel que arrastra un aura esplendorosa.
Y como todo ángel,
brilla en silencio.

02/09/10

jueves, 22 de octubre de 2015

CRÌTICA A LA NOVELA ISÓSCELES de WALTER GÓMEZ





La libertad y sus presagios posibles

Lo que estuve leyendo: Isósceles, la nueva novela de un nuevo amigo de la vida, Walter Gómez. Me pareció, como mínimo, muy buena. Pura acción, pura contradicción deformándose en el espejo del alma. Amasijándose, resquebrajándose, reanimándose. Me acordé de una película que vi hace muchos, muchos años, pero que caló hondo en mí: Babel, de un director latinoamericano, Alejandro Gonzalez Iñarritu.

Preguntas que surgieron:

¿Qué significa la soledad? ¿Cuál es valor del amor? ¿Qué pasa con el azar? ¿Qué es el destino? ¿Cuántas de todas nuestras decisiones augura nuestro presente y futuro? ¿Qué significa ser libre? ¿Cuál es el límite entre lo ético y lo moral?

Tiene como una especie de moraleja o redes de moralejas: si te metes en el fango del infierno, es muy probable que , tarde o temprano, se te queme por dentro la piel, que te carcoma ese polvo que vas echando a lo ancho y largo de tu propio camino. Un texto que juega todo el tiempo con el límite entre lo moral y lo ético. Te dice: si tomas decisiones esclavas a cierto “orden social”,  más allá de lo bueno o lo malo de las mismas, ése será entonces tu destino. El hacerse cargo y todo lo que implica (en este sentido me acordé de Babel: como todo aquello que hacemos deja huella en los otros). Es una novela ciento por ciento existencialista. Digo más: existencialista en el mundo de hoy: roto, fragmentario, posmoderno, individualista, sádico, escabroso, morboso y violento. Es una novela muy actual y muy “nuestra”;  dibuja la idiosincrasia del laburante porteño de una manera perfecta.

Un tipo que se mete en el negocio de trata de personas (¿negocio?; ¿eso es un negocio?: Sí, Silvina, eso también es un negocio) y en lo hondo de su propia mierda. Como un símil de Frankenstein: fabrica demonios y tendrás hienas aullando adentro de tu cabeza.
¿Cuánto de nosotros, al fin y al cabo, le da cuerpo a nuestras tragedias?
Rogelio se debate entre dos mujeres. No puede dejar la ideología (mandato cultural) de la monogamia; no,  no puede: pero tampoco puede quedarse con una de las dos. No sé si lo de Rogelio es tragedia o es una especie de auto/determinación. Es una duda que me quedó flotando en la cabeza.

El mismo dice, al final:  “Es increíble cómo, de golpe, pasé de estar turbado porque amaba a dos personas al mismo tiempo, sin el menor sentimiento de culpa de una sobre la otra y, de pronto, ya no puedo dejar sentir que bajar en la estación Acoyte del subte “A” es pisar el cementerio. O mirar a los ojos de Julieta y deshacerme de dolor por esa presencia invisible que evoca la imagen de Alejandra en la cama, y casi sin vida. ¿Hacía falta que me quedara sin Alejandra, y sin Lorena, para darme cuenta que lo que quedaba de mi vida era tan insignificante como quedarme abrazado solo en esta cama?” Como esos castillitos de arena que armábamos, siendo pequeños, en cualquier playa. La vida es como el amor y viceversa. Somos pequeños castillos de arena a punto de desfallecer conun simple “soplo del viento”. La vida no tiene garantía, el amor tampoco. Y pareciera que lo único que buscamos, una y otra vez, es justamente eso: garantía. Sencillamente: la ridiculez de lo humano.

Regresando al dilema / límite entre lo moral y lo ético: hay un personaje que, creo, define ese límite con sí misma. Lorena es franca con su deseo, por lo cual, es libre. Lorena es ética: sabe qué quiere y qué no, va hacia eso, sin más. No se deja llevar como el rebaño, en la miserable existencia del “deber ser”. Un personaje que inspira, que nos hace quebrar con nuestros propios pre/conceptos o que nos hace recordarlos.

Es un texto que se lee y se siente. Los personajes están allí, se los puede tocar, oler. Son de carne y hueso. 

De nuevo, vuelve el interrogante: ¿cuántos de nuestros actos, por ínfimos, por pequeños que sean, atañen a toda la maraña de seres humanos habitando, con nosotros, la misma existencia terrestre?
Un tipo que se endulzó con la plata sucia, termina en un territorio cercenado de lodo.  Un muchacho que ama tanto el amor como también a su soledad y cuando se asusta, toma decisiones impulsivas, arrastrado más por la pulsión / mandato que por el deseo. Quiere todo y al mismo tiempo ni siquiera él mismo sabe qué es lo que quiere. Va y viene como un péndulo, dejando el destino al azar mismo.  Termina detestando su soledad, sintiéndose una sombra de sí mismo.

Detalle: las partes sexuales narradas en el texto son de un voltaje narrativo exquisito. Siempre sentí que me cuesta escribir sobre eso. Es muy difícil lograr el clima, en literatura. Todo un hallazgo. Por momentos, es de un erotismo que logra lo que en literatura siempre es oro en polvo: tener la imagen en la cabeza.

En definitiva, todo se cierra en una misma moraleja: el destino siempre nos puede jugar una mala pasada: este es el puro azar pendular de nuestra experiencia vital. Lo de Rogelio parece una tragedia de ajedrez: todo lo que evitó con desesperación, se le vino encima.
 ¿Cuál es la diferencia entre el deseo y el miedo?; ¿Entre el amor y la posesión?; ¿entre el amor y el deseo sexual?
 ¿Es posible amar sin libertad (y no digo libertinaje, digo libertad – que quede claro-)?
Un texto que nos habla de que si andamos buscando garantías, caminamos la tierra al divino botón. De todos modos y más allá de esto, el final de Rogelio, de Alejandra y de Julieta es demasiado tremendo. Pero aquí está, creo, una de las otras virtudes del libro de Walter: es totalmente posible que cosas así ocurran. Lorena es como una especie de buda y la única que no es víctima, en el marco del triángulo, de un volcán que lo arrasa todo. Me es imposible no pensar en una intención autoral acá, aunque más no sea, a nivel inconsciente. El único ser libre de la novela, es el único que al final termina indemne. En una charla que tuve hace un par de días con el autor, él me comentó que lo que buscaba, principalmente, era hablar de la soledad y del amor. Cuestión con la que acuerdo, pero siento, en una parte honda de mi lectura, que más que nada tiene otros dos grandes temas: lo efímero del existir y valor colosal de la libertad. O por lo menos a mí me condujo por esas sendas del pensamiento y del sentir.

Vuelvo a preguntarme, entonces ¿cuántas de todas nuestras decisiones digitaliza nuestro presente y nuestro futuro? Toda las que no le competen al azar, pero ojo: el azar también tiene una energía y esa energía nace adentro de nuestra cabeza. Al fin y al cabo, cada uno de los personajes, pareciera: termina cavando su propia tumba. Menos Lorena, menos la que va por la vida con un par de alas encima. Para pensarlo. En definitiva, en la libertad todo es posible ¿no?: el deseo, el amor y la mismísima vida.  Sin la liberad, somos jaulas cosechando jaulas. La semilla, entonces,  es la libertad.

Para mí gusto una novela muy bien tramada. Con dos conflictos potentes y que se tocan, en paralelo. Lo único que le “criticaría” como “para laburar” (pero hasta ahí) es el tratamiento de la palabra en sí. Pero eso tiene que ver con que soy poeta y por tanto, la palabra para mí siempre pide poesía. A nivel imágenes metafóricas, me hubiese gustado más juego. Pero es un gusto personalísimo, está claro. Que un escritor te atornille al futtón y solo dejes de leerlo porque “hay obligaciones en ésta vida”, siempre habla de algo soberanamente muy bueno. Esto es así, es ley.



Por Silvina Pizarro, escritora.

lunes, 29 de diciembre de 2014

EN BLANCO Por WALTER GÓMEZ




Una hoja en blanco que explota de palabras. Así está mi alma, ciega de tanto ver. Mi alma también está como aquella hoja. Vacía, pálida, amargada, derrumbada, flagelada, engañada. 

Uno cree que es difícil tener que encontrarse en lo mas profundo confundido por la multitud de ausencias que rodean el espacio que se transita y se comparte. 

Este desengaño humano al que estamos sometidos como sociedad no es casualidad, está claro. Pero simular buenos gestos con una cuchilla de frente, no es mas que hacerle frente al mar desnudo en pleno invierno. 

El sentido ausente y las implicancias son un trueno en el día laborioso y errante. Como dubitativo avanzo entre las heces que ya no forman ninguna palabra. No hay puntos suspensivos que valgan en la hondura de los gestos falaces e inútiles que dominan las baldosas del kiosco en común.

 Que pisemos el mismo charco no significa que nos salpique la misma mierda. Y ahí está la confusión de un par de juanetes que comparten una alpargata de tacos altos y que en medio de la nada caminan sin parar.


Decía que simular lleva a desencontrarse con uno mismo. Un encuentro festivo no es brindar sobre el estado vegetativo del compañero que uno tiene a su lado (tal como lo entendió el sindicalismo en los ´90). Igual no estoy hablando de corporaciones sino de personas (que a veces son corporaciones en si mismo de tan fragmentadas que aparecen).


También decía que avanzaba y en realidad no es así. Estoy estoico esperando regresar de mi. Volver de donde no estuve. Recuperar el camino que como tránsito solo sirvió para fotografiar el turismo de navidades perdidas. El espacio en que nos sostenemos como personas está compuesto desde hace muchos años en larva incandescente. 

Quema y encandila todo el tiempo como si el lugar fuera el equivocado. No existe árbol por el cual trepar hasta la alfombra negra y sobrepasar las frías baldosas donde descansan los restos matinales.
                                                                           Walter Gómez

Ilustración: Tim Burton

martes, 23 de diciembre de 2014

EL HORIZONTE Por WALTER GÓMEZ

PH: Anja Millen Imagery

El hombre está parado sobre el mar de espaldas, desnudo. 
Estoico. Firme.

El mar abruma en medio de la tempestad. 
Lo hace más imponente. El ruido del agua estallando contra si misma 
y por los aires, resplandece en el ambiente. 

Otro hombre mas allá, también parado sobre agua está desnudo 
y de espaldas, y firmes…y se multiplican. 
Saben que la tormenta que los rodea no es lo que los inquieta. 
Por eso miran hacia el horizonte. 
Es allí donde el hombre debe dar batalla. 
Es donde trascendemos. 
Es donde dejamos de ser nosotros mismos 
para revelarnos en otra dimensión 
y quizás allí mismo dejar de ser al que en su momento desconoceremos.

De pronto el agua gira en círculos infernales. 
Son como víboras de agua que rodean los cuerpos 
sin alcanzar a tocarlos. 
Ya es de noche y los hombres siguen firmes. 
Un hombre mas por la  mañana intenta treparse a este mar
y muere en el intento.

22/05/08

domingo, 29 de junio de 2014

ESA MUJER ES UNA NOVELA Por WALTER GÓMEZ

 


 
 Ella va a estar donde estuvo siempre.

Yo seguramente estaré ya,

como corrido de cuadro.

Me empiezan a inquietar los movimientos del agua.

Hay como corrientes que parecen presagiar tormentas.

Es la primera vez que me siento

sin un plan posible.

Ella es un puñado de hojas cargada de emociones,

una mujer tan inmensa,

que se transformó en novela.

Ella va a estar ahí,

como siempre vestida de rojo y

rodeada de clientes que esperan su turno.

Ella es la mujer mas simple,

y mas sencilla que he conocido,

pero como toda mujer,

un verdadero enigma.

La única certeza es mi temor.

La única distancia que nos separa es el silencio.

Las únicas pruebas, irrebatibles,

son las intuiciones que nos acompañaron todos estos años.

Estamos llenos de marcas,

cargadas de gestos sugestivos,

pero vacíos de hechos.

Nunca luchamos cuerpo a cuerpo.

Nunca luchamos por sacar lo mejor de nosotros.

Nunca afloró lo peor.

Apenas nos rasgamos los pocos sueños.


                                                                                 
                                                                              Febrero 2011

lunes, 24 de marzo de 2014

ASOCIACIÓN DE ORGANISMOS DE DIFERENTES ESPECIES - Por WALTER GÓMEZ -


 

Todo estaba como entonces. La piel bien hermética sin dejar salir nada. Una coraza que había dado sus frutos durante casi una vida. Nada me había lastimado hasta acá, porque las heridas están todas expuestas. El objetivo indemne. Pero vos entraste por otro lado. Mi cabeza pudo por mucho tiempo estar acorazada sin necesitar aire y espacio.

Pero vos caíste como un diluvio. Que refrescó. Me empapó. Despabiló y me dolió en el alma. Nunca estuve  dispuesto a ser observado y mucho menos que me endulcen la piel.

Sentí desestabilizarme con un pozo, y procurando recuperar el equilibrio trepé tanto que no me percaté de la distancia. Cuando miré hacia abajo era inevitable percibir que la caída iba a ser contundente. Porque cuando acelerás desde el comienzo, el final no puede ser otro.

Sin embargo tus movimientos fueron el colchón necesario para poder reposar lo que menos pesa y más fácil se acomoda en mí. Mis malditos huesos. El resto traté de acomodarlo en algún lado, aunque el corazón queda siempre allí, donde debe estar.

Me ví por un momento estrellado contra la realidad. Esta vez lejos de visualizarlo, el horizonte me alcanzó como un león a su presa. No pude resistirme. Tampoco lo intenté. Esta alma de hojalata se transformó en miel, con solo un gesto. Con un guiño.

Alguien intentaba entrar y acarició el picaporte. Siempre hay un poco de algodón detrás de un duro. Y ese horizonte inalcanzable tenía sus herramientas para volcar la escena imaginada, en un torbellino de pensamientos inconexos que aún a la distancia trato aún de ordenar.

El horizonte es el horizonte. Simple y lineal. ¿Pero qué es lo que divide el horizonte? Se supone que es lo visiblemente terrestre.

Cuando alzaba la cabeza cada mañana, no fui capaz de discernir entre el insecto y el néctar. Escondido en cada amanecer no había tanto fantasma al final del túnel.

Sucede que con los años mi visión se vuelve cada vez algo mas borrosa. Al paso, y de manera, cómplice detrás de la lluvia se estaba gestando un plan. Abstraído en mi mismidad, y lejos de establecer relaciones de alteridad, avancé siempre retrocediendo cada día de a un paso.

De golpe un día el horizonte me hizo frente.

El plan entró en funcionamiento y los fantasmas aparecían como alondras desangeladas pero con un poder perceptivo apabullante.

Ese otro lado de las cosas mostró una cara. La cara que despreciaba y subestimaba por ignorante o de puro nihilista. Acepté acercarme. Mostré los dientes y del otro lado se encendió ese cigarrillo que invitó a compartir la velocidad. A recuperar el tiempo perdido.

Detrás del horizonte sale sol, pero si te quedás de ese lado ardés. Nada más simple que eso. Nada tan complejo como verse encerrado en medio de la libertad.

Finalmente busqué dar un par de pasos hacia atrás con el objeto de tomar la distancia necesaria como para no perder visualización lateral. Lo tomé de la nuca y lo acerqué con cierta violencia. Aquél horizonte, entre perplejo y asombrado tomo color. Pasé lentamente mi lengua por sus labios y al borde de esa escalera, que sabía que en segundos me devolvería al lugar que ocupan todos los humanos, le susurré “Por favor no dejes de lamer mis palabras, espero que este escrito sea de tu agrado”. El horizonte se apiadó con la mirada y lejos de buscar zafarse de mi mano que seguía sosteniendo su nuca, mordió la poesía que descansaba en sus gruesos y sensuales labios.

“Sentate que la mesa está servida” fue lo último que me dijo antes de volverse a transformar en lo único divisible entre el mar y la tierra.

lunes, 29 de abril de 2013

ESA MUJER ES UNA NOVELA Por WALTER GÓMEZ



 
 
Ella va a estar donde estuvo siempre.

Yo seguramente estaré ya,

como corrido de cuadro.

Me empiezan a inquietar los movimientos del agua.

Hay como corrientes que parecen presagiar tormentas.

Es la primera vez que me siento

sin un plan posible.

Ella es un puñado de hojas cargada de emociones,

una mujer tan inmensa,

que se transformó en novela.

Ella va a estar ahí,

como siempre vestida de rojo y

rodeada de clientes que esperan su turno.

Ella es la mujer mas simple,

y mas sencilla que he conocido,

pero como toda mujer,

un verdadero enigma.
 
 

La única certeza es mi temor.

La única distancia que nos separa es el silencio.

Las únicas pruebas, irrebatibles,

son las intuiciones que nos acompañaron todos estos años.

Estamos llenos de marcas,

cargadas de gestos sugestivos,

pero vacíos de hechos.

Nunca luchamos cuerpo a cuerpo.

Nunca luchamos por sacar lo mejor de nosotros.

Nunca afloró lo peor.

Apenas nos rasgamos los pocos sueños.
 
 
 
Autor: Walter Gómez
 
Ilustración: La actriz Julieta Ortega en el filme de Eliseo Subiela "Pequeños Milagros"

viernes, 10 de agosto de 2012

EL HOMBRE VESTIDO DE BLANCA VIRGINIDAD Por WALTER GÓMEZ



Cae la piel del hombre vestido de blanca virginidad.

Se derrumban todos sus secretos, aún los ya publicados.

Parado en medio del hedor, suplica paz.

Es en ese momento aparece el hombre de plastilina,

tan bien imaginado por los mediocres,

y le dice:

-“La paz  no existe.

El estado de naturaleza es el odio,

en algunos,

y la resignación en otros”.-

¿Qué tienen de contraposición la paz con la resignación?.-

preguntó el hombre vestido de blanca virginidad.

“La paz no existe porque se sembró el germen del ser humano.

Sin su existencia, la del ser humano,

la paz sería como el aire. No la ves ni la sentís.

Simplemente está.”

En ese momento, en ese preciso instante,

los árboles empezaron a dibujar curvas,

el suelo se comenzó a desgarrar

como finos hilos de cemento,

como carne deshilachada.

El cielo dibujó la forma de un ojo,

y se cerró en un tiempo.

Se pareció a un guiño.

El hombre vestido de blanca virginidad giró su cabeza

y descubrió a una mujer con una pala en su mano.

El agua los empezó a cubrir de manera inversa,

de arriba hacia abajo.

La mujer ya había cavado la fosa.

El hombre vestido de blanca virginidad

dejó de sentir su propio cuerpo.

El silencio se adueñó del momento aún hasta hoy.


*Fotografía Benoit Paille

sábado, 24 de marzo de 2012

PEQUEÑA LUZ Por Walter Gómez

Pequeña luz, intentando trepar por todas partes,
introduciéndote en los más recónditos espacios.
¿Querés escapar de esta superficie?
¿O es simplemente que todo lugar te significa
una trampa para semejante plenitud?
Pequeña luz, sos tan potente que ni las paredes te dan
batalla,
por eso a nada le das tregua y a todo le encontrás la
curva.
Sos como el viento que no se ve pero te lleva.
Una amenaza de tormenta que no se concreta
pero asoma y desafía nuestra capacidad de sorpresa.
Y esa imaginación que te lleva a trepar hasta donde se
desconoce,
es la que te sostiene en tu pequeño, y gran maravilloso
mundo.
Sos una diosa en la explosión de mis lágrimas.
Mientras tanto en la espera construyo mi existencia.
Acá estoy, con mi herida expuesta y salada por el mar.
Angel blanco, pequeña luz,
estoy dispuesto a escaparme todo el tiempo
sin salir de la coraza.
Sueño con pasar un año acariciándote sin parar,
aún sabiendo que tu piel me quemará.
Pasaría la lengua por tu reflejo
hasta que se cristalice la saliva
y con ella pueda dibujar la estrella de tu procedencia.
Interrumpiría la energía de tu alma,
para conocer la virginidad de tu iluminación.
Busco pasar meses observando tu boca
y tus ojos, sin pestañar,
para no perderme por un instante cada imagen tuya,
como parte de la eternidad.
Deseo alocadamente compartir un secreto,
para que aún en la distancia,
exista el vínculo que en el silencio del espacio,
nos sostenga como
parte de un todo
Ilustración: Steven Klein

lunes, 14 de noviembre de 2011

EL BARCO por Walter Gómez



Como un barco que se resquebraja en pleno viaje,
vas dejando la imagen de una luz que dejó de iluminar.
Aquél barco cargó con la ilusión de un destino,
de alguna manera diáfano,
pero especial por ser tal.
En ese viaje, tu imagen ya es tenue
y se disemina en el horizonte
como dos murciélagos que no encuentran su par
por la prematura salida del sol.
Retrocediste y quedaste contra la pared.
El viaje, siempre sobre aguas tormentosas,
fluía al compás de tu alma.
Tan sensible parecía,
que la bruma no te permitió la mentira.
Sos el barco del silencio.
No le avisas a tus pasajeros que se hundirán
y simulás seguir la fiesta.
Preso de la soledad, el barco nunca fue tal.
Hay un puñado de almas que se subieron
a lo que no existió jamás.
Ese barco es un elefante que murió en paz.

miércoles, 27 de julio de 2011

UN CUERPO AL BORDE DE UNA COPA



Saltó la imagen de una virgen que se apiadó de los pecados
Primitivos.
Rezó una oración en falso y aventajó con la indiferencia a los obreros que no podían otra cosa que llevar miseria a sus casas.
Un cielo es el único decorado de esos ojos de cristal que derraman sangre ajena y bajezas propias.
Y así estamos y así estoy.
Como un soñador disfrazado a veces de oveja y a veces de mosca en mal estado. Incendiando algún que otro subterráneo sin tiempos.
Levanto la mirada, y escucho la paz imperfecta, falsa y maloliente que tienen todas las extremauciones.
Ahora me tocó a mi. No hables, no quiero escucharte. Que tu hijo, que recién nace y ….No me hablés de culpas. No me hablés de la lluvia interminable hasta las cinco.
Solo llamame cuando desates tu locura en el infierno mas bajo.
Y como en todo cuento en el que el final pertenece al pasado, dejo de recuerdo este naufragio de sueños ahogados, y de recompensas a la cabeza.

viernes, 17 de junio de 2011

7 DE JUNIO DÍA DEL PERIODISTA.- MARIANO MORENO Y LA GACETA


El 7 de junio de 1810 sale la Gaceta, La Junta y Mariano Moreno quien va a ser el verdadero impulsor de las ideas que se imponen allí. La importancia de la Gaceta es que es el primer periódico del período revolucionario que ya tiene dos antecedentes importantes que son el “Telégrafo Mercantil”, el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” y también el “Correo de Comercio” de Belgrano donde empieza a exponerse el pensamiento revolucionario, todavía como incipiente, como reformista.


 En la Gaceta esto se expone ya mas libremente, Moreno es el que firma, es el que demuestra que existe un proyecto de revolución. Que ese conjunto de hombres que se reúnen en la Primera Junta (que constituyen el primer Gobierno patrio) en realidad tienen un proyecto y que ese proyecto lo encarna mejor que ninguno, Mariano Moreno. Es el proyecto de la separación de España, es el proyecto de una sociedad más igualitaria, el proyecto de cambio, y asumir la condición del país desde la propia tierra. Moreno tenía muy claro que era preciso convocar a un congreso, que era preciso que ese congreso definiera su situación con España.
La experiencia de Moreno, respecto a la Gaceta, es como abogado. Es un abogado que tiene ideas reformistas ya desde que es estudiante en Chuquisaca cuando su primer tema es sobre abuso social (la imposición de los indígenas de trabajar en las minas de Potosí). Él como expresión de un movimiento reformista, luego va a ser el mejor abogado de Buenos Aires, un hombre muy joven que después va a llevar las causas más importantes. También hará la representación de los labradores hacendados, que toman ideas que circulaban de los fisiócratas, ideas que también había expresado Manuel Belgrano, sobre lo importante que era la exportación de productos del país. Moreno tiene antecedentes como litigante, un hombre que hace alegatos. La búsqueda de este hombre está clara, además evidentemente a Moreno se lo vincula con toda esa actitud de la muerte de Liniers, el Jacobinismo. Se le acusa de ser el Robespierre argentino, y todo esto de parte de quienes pensaban que la revolución debía ser un cambio chico, simplemente que pasaban las autoridades al Río de la Plata.
La gran explosión revolucionaria, la tendencia igualitaria, la expresión más rigurosa del ideal de la igualdad, la libertad, la fraternidad, es de la década del ’10. Y Moreno, y su continuador Castelli, y quien siguió Monteagudo, están en esa postura.



sábado, 9 de abril de 2011

LÁGRIMA



Buen día, lágrima del fin de semana.
Buen día, lágrima de cielo abierto.
Sencilla y húmeda de blancura,
atravesás miradas, pensamientos y ojos que dibujan rutas.
Te mantiene viva el recorrido,
que registra un estado, una sensación, o un dolor.
Ante el encuentro emergente,
en medio de un rutinario “buenos días”
y de la inevitable sonrisa cómplice,
queda fluctuando en el aire una bruma de andróginos,
que buscan su propia mitad.
No hay literatura que pueda escribir
el camino que dejás marcado.
Porque en la simpleza y la ductilidad de la línea,
se adivinan espasmos de ternura,
donde uno, lejos de reposar,
contempla incansable
el ardor que la sal va dejando a su paso.
Está claro que tu mar
pertenece a un rostro inteligible,
pero no me siento extraño parado en esta orilla.
Sos la lágrima dueña de un llanto blanco con espuma,
al que el cielo no puede llegar y se deshace por percibir.
Un hombre ausente con historia
se acerca a tu dibujo cada vez
que sueña, cada vez que siente.
Un hombre ausente con historia
se acerca cada vez que percibe
que las aves, al tomar vuelo,
también dejan deslizar
esa humedad que les transmite el aire.

            Walter Gómez
                 12/09/08