miércoles, 30 de julio de 2014

ENTREVISTA LITERARIA A LA ESCRITORA MARIA BELÉN AGUIRRE




LLTV: ¿Podrías mencionar los tres libros más importantes que hayas leído, o que mayormente te hayan constituido como persona? 

MBA: Más que de libros, yo hablaría de obras como verdaderos universos autosustentados. Esto implica que mi repuesta no abarcará necesariamente un libro por autor, sino todos los libros (incluso los que técnicamente no integran) el mundo ficcional propuesto por mis autores favoritos.
 
Hecha esta aclaración, diré que en mi caso los autores que me constituyeron o marcaron fuertemente son  Arlt, Onetti y Proust, en ese orden. De ellos rescato esa concepción holística de la creación, esa admirable capacidad para concebir algo más grande a partir de una idea, esa exploración –se diría- metódica de lo que, sin embargo, se sabe inabarcable: la condición humana (Arlt), el espacio (Onetti), el tiempo (Proust).  Y que decididamente emparentan en primera línea a estos escritores de ficción con los del campo del pensamiento filosófico.   

De Arlt puntualmente, admiro la aplicación -como estrategia narrativa- del esquema hegeliano de tesis, antítesis y síntesis. Y el profundo respeto y libertad que conlleva el gesto de reservar al lector la operación de la síntesis.  Cara y cruz, anverso y reverso para personajes igualmente queribles. Pero la síntesis también como una tercera opción, una tercera campanada en la postulación de la complejidad humana.  

 De Onetti admiro la literalidad del espacio como base de la estructura narrativa. Santa María,  esa maqueta en cuyas casas, instituciones, astillero, prostíbulo, comisaría, glorieta, calles, etc., se desenvuelve la vida de seres cuya apatía semeja -preocupantemente- a la de cualquiera de nosotros, tomados al azar  en cualquier  día del almanaque.  Y en ese contexto de abulia extrema, obviamente el amor, el crimen y el pensamiento falaz, constituyen la sal de la vida. 

De Proust admiro el recate de la memoria. La conciencia del valor constitutivo del pasado y, más aún, su eterna contemporaneidad.  La minucia del recuerdo, la reconstrucción como herramienta de aprendizaje de sí, de uno mismo. Y lo banal cotidiano como ornamento de la intrascendencia o de la evasión de sí. 

De los tres, la vocación gestáltica, la construcción de universos simbólicos, en donde el recuerdo ajeno deviene propio por acción de la avezada empatía de la pluma. 

LLTV: ¿Último libro que leíste? 

MBA: El último libro que leí es "El fideo mas largo del mundo", de Bernardo Jobson, perteneciente a la colección Los recobrados, a cargo de Abelardo Castillo (Ciudad Intelectual, 2008). Un libro de relatos en el que nuestra argentinidad es magistralmente caricaturizada.  Todo eso que somos; y que por igual puede mover a la hilaridad como al desprecio, pasando por la conmiseración; todo en simultáneo, porque así de controvertidos somos.  

De este libro se han dicho muchas cosas, casi todas vinculadas al humor. Pero a mí me parece importante destacar que así  como en  Onetti el escepticismo es el tono, aquí el humor no es más que un señuelo para hablar de cosas realmente afligentes: la homofobia y el racismo del pueblo argentino, la discriminación de clases,  la viveza criolla y su prima hermana la mediocridad, etc. 

LLTV: ¿En qué circunstancias escribís? 

MBA: Escribo cuando estoy bien y cuando estoy mal. Escribo cada vez que me lo permito, y cada vez que puedo. No siempre es placentero el momento que precede a la escritura, pero una vez que comienzo (por  más que la temática me resulte dolorosa) disfruto mucho de hacerlo. Ahora estoy aprendiendo algo nuevo, estoy aprendiendo a disfrutar de los momentos en que no escribo. A no condenarme por no estar haciéndolo, a permitirme el recreo mientras voy -como diría mi amigo, el poeta Pablo Albornoz- mirando el mundo con el millón de ojos del poeta insecto. (Dixit: “poeta insecto/ con tu millón/ de ojos/mirando”). 

LLTV: ¿Qué libro te marcó algo para siempre y por qué? 

MBA: Un día un amigo me prestó la novela "El dueño del secreto", de Antonio Muñoz Molina (España, 1994). Hay obras que sinceramente pueden cambiar la vida de una persona. Esta a mí, por ejemplo. La novela narra la historia de una revolución frustrada. Un grupo de intelectuales planea un atentado contra el dictador Franco. Entre los miembros, hay un muchachito que para la época de las reuniones (en las que oficia de mecanógrafo, rol que uno de los hombres le asignó en un gesto de confianza) comienza a noviar con una chica maoísta. Para demostrarle su hombría y a fin de afianzar en ella cierta imagen de poder (las mujeres suelen ser muy sensibles a esas bobadas) comete la más imperdonable de las acciones: la infidencia. Le cuenta el plan. Como reguero de pólvora, la idea corre y llega a oídos de Franco, quien desbarata todo para perjuicio de la sociedad española. Mucha sangre corrió a causa del imberbe. Si Nietzsche la hubiese leído, seguramente habría dicho que la fortaleza destructiva procede de los débiles. Creo fervientemente que la buena literatura alcanza -quiéralo o no- el carácter de una alegoría. 

Esta novela me hizo reflexionar sobre el valor que cada uno de nosotros posee (sea cual sea el lugar que ocupamos en el entramado  social), sobre nuestra profunda responsabilidad en el presente y el impacto de nuestros actos en generaciones y generaciones futuras. Es para mí ciertamente una novela política, una novela sobre el poder, pero sobre la materia prima del poder, esto es: el hombre pensante. Una obra que exhorta al individuo a propender a la objetivación de la propia subjetividad (de ninguna manera  a su anulación) en pos de un objetivo que nos exceda: el Bien común,  y en detrimento del egoísmo cortoplacista. 

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café, y por qué? 

MBA:  Si tuviera que invitar a algún personaje a tomar un café, invitaría (pero seguramente querría tomar té de ortigas), a Emilia, la santa pagana de "Teorema", de Pasolini. La invitaría a ella porque la experiencia de la santidad (sin el merchandising y  la consabida explotación mercantilista que lamentablemente se ha  hecho de la fe), me interesa como fenómeno extraordinario,  desde adentro. Me gustaría conversar con ella sobre eso. Saber cómo se sobrelleva un don de esa naturaleza; saber qué se siente; saber si hay vértigo en su levitación sobre las chozas en las afueras de Milán;  preguntarle por el porqué de su auto-inmolación; preguntarle por el Huésped; por Dios; por los milagros; por el efecto que en su sensibilidad provoca el escepticismo de los intelectuales. 


 

LLTV: ¿A qué personaje de qué libro invitarías a comer en tu casa dispuesta a divertirte y pasar un buen momento, y por qué? 

MBA: De mi casa le abriría las puertas de par en par a Yuna, la protagonista de "Las Primas", de Aurora Venturini; y si fuera posible, a la Venturini misma, a la de "Los Rieles" (ella es ahí un personaje de autor, que es cuando un escritor se pone así mismo en escena: Pensemos, por ejemplo,  en la niña César Aira de "Cómo me hice monja”).
 
A Yuna la amo demencialmente, creo que merece plenamente el calificativo. Yuna es una jovencita que padece un extraño retardo mental, extraño porque gracias precisamente a la  suspensión de la racionalidad limitante, puede ser -como lo es- una verdadera genia, que halla en las artes visuales un canal para su enorme talento y creatividad. En ella, es el Arte lo que le permite superar el amargo escollo de su familia, compuesta por un padre ausente, una madre frustrada y en extremo escéptica, una hermana minusválida condenada a una silla de ruedas, que un buen día es violada y embarazada de otro monstruo, una prima enana que ha hecho del ejercicio del sexo oral su segura fuente de ingresos. 

Me gusta ella. Tal vez porque me gusta pensar en el Arte como un salvamento en el in medias res de la vida.  

LLTV: ¿Recordás haberle leído a alguien en voz alta alguna vez, haber sostenido una lectura compartida? 

MBA: Por mi trabajo en la Biblioteca Parlante Haroldo Conti, que -se diría- es una derivación natural de mi gusto por la lectura en voz alta, te diré que sí; que muchas -sino todas las veces- mis lecturas son en voz alta. Le leo a mi madre, mayormente. A ella que es muy receptiva de mí, de mis andanzas. Soy una persona sumamente sedentaria, salgo poco de mi casa, que es donde trabajo 24 horas al día; y, en general, mis aventuras casi siempre están vinculadas a mis lecturas, al efecto que ellas causan en mí. En mi caso todos los caminos conducen a esa Roma que es la Literatura. De modo que mi madre ha encontrado -o se ha resignado-  a que el grueso de nuestras conversaciones versen sobre mis lecturas del día y la noche anterior. Hablamos de los personajes como de los miembros de nuestra propia familia. Es así. 

Pero también he compartido enriquecedoras lecturas con poetas, gente más grande que yo, o de mi generación; me siento particularmente a gusto con los mayores. 

 
LLTV: ¿Recordás qué libro te generó muchísima expectativa y te defraudó en la misma o mayor proporción? 

MBA: No hay ninguno en particular que me haya defraudado. Pero sí muchos en general. Me pasa incluso con libros que me gustan; de repente descubrir elementos que no me convencen. Casi siempre cuando el autor invade el sagrado territorio del lector, violando su domicilio, imponiéndole su interpretación sobre los hechos narrados o poetizados. No soporto eso. No soporto la tiranía en ninguna de sus vertientes.  

Apuntaría además como una crítica a las producciones contemporáneas, la general ausencia de éxtasis en la escritura. Mi compañero Gabriel Amos Bellos hablará de anorgasmia. En ambos casos estamos queriendo decir lo mismo. Y no es que lo apolíneo se haya apoderado de lo dionisíaco; es que estamos en presencia de producciones que por contemporizar lo racional con lo visceral, terminan por no ser ni "chicha ni limonada", como decimos en el norte. Insulsos textuales que ni colman el alma ni colman el intelecto.  

LLTV: ¿ Manías al leer? (Subrayar, fosforescente…etc) 

MBA: Mi más grande manía se ha transformado en mi trabajo: Leer en voz alta, incluso cuando estoy sola. Después, te diría que subrayar esas frases que aún separadas del resto del texto funcionan como iluminadoras sentencias apotegmáticas, a la manera de satoris. Cuando era chica me divertía leer a Borges así, buscando en sus cuentos la voz del sujeto de la enunciación, diciendo cosas trascendentes del tipo: “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es”. ("Biografía de Tadeo Isidoro Cruz", por ejemplo). 

Si no tengo una lapicera a mano, le doblo un poquito la esquina de la página. Y mi reto después es encontrar -entre los párrafos- el tesoro escondido. Pero, en general, me gusta hacer anotaciones en los márgenes, cual glosador o post glosador romano, eso más que nada cuando lo que intento es detectar tópicos en la escritura.  

Me hiciste recordar (uno no puede escapar fácilmente de la Literatura), a un personaje de "La causa justa", una extraordinaria nouvelle de Osvaldo Lamborghini: el tipo era linotipista, y su gran debilidad era subrayar los libros. No entendía nada de lo que leía, "pero sus subrayados eran perfectos", dice el libro. 
 
La mayoría de los libros que integran mi biblioteca han sido comprados en librerías de usados. Aquí en Tucumán hay una mítica librería llamada Los primos. El caso es que una de las cosas que más disfruto de los libros usados es descubrir esos subrayados, que es como estar espiando el alma del lector que me ha precedido. Una forma de voyeurismo textual (risas). 

LLTV: ¿Qué cosa es lo que más te sorprende de la humanidad? 

MBA:  En todo éste último tiempo he estado pensando mucho en el "Ferdydurke", de Gombrowicz; autor de cabecera para mí. Tanto en ésta como en sus otras dos novelas "La Seducción" y "Cosmos", podría advertir un común denominador: El fenómeno de la puerilización (con toda su  fuerza polisémica) del mundo adulto.  Un tratado sobre la inmadurez, pero también sobre las formas, sobre la inautenticidad de las formas, las formas como herramientas de sujeción, creadas por las instituciones para garantizarse el dominio del individuo. La batalla del hombre contemporáneo es, sin dudas,  la batalla contra las formas. Cómo escaparle a las rejas de una cárcel a cielo abierto construida por lazos sociales de los que difícilmente  podamos prescindir. Las cárceles sin rejas de las relaciones amorosas, académicas, artísticas, laborales, etc.
 
Europa ha dado al mundo a escritores clarividentes como Kafka, Joyce y Gombrowicz. Cada uno a su manera ha reflexionado sobre el hombre moderno y la supresión de su libertad. Las formas imponiéndose incluso en el ámbito de las artes, son más peligrosas que cualquier guerra, porque la imposición es silenciosa, consentida, avalada y rubricada por el propio sujeto dominado. De este civilizado modo, las exógenas formas van minando la voluntad creadora de los artistas y, en consecuencia,  la de los degustadores de arte;  porque va moldeándose al son del esnobismo de la crítica de arte; porque va serializando a los artistas hasta destruir todo lo que de artista quede vivo en ellos.

Volviendo a Ferdudyrke, un buen día Pimko, un maestro de escuela, ingresa muy ufano al domicilio de su ex alumno Pepe (un joven de unos treinta años), para notificarlo de que debe volver a cursar la escuela. De poco importa su resistencia, es conminado a volver al aula. A partir de allí, valiéndose de este argumento llevado al absurdo,  todo lo que vive el personaje es sometimiento a una infra-condición moral y, sobre todo, intelectual. La devaluación de su voluntad es el precio. Claro que la suspensión de la responsabilidad sobre los propios actos genera cierta tranquilidad. Pepe es la contracara del existencialismo sartreano. Porque la responsabilidad ha sido delegada.

Advierto esa misma puerilidad en mis contemporáneos, y una entrega mansa -en extremo cómoda- a que sean los demás (llámense medios de comunicación, seudo-arte, seudo-filosofía, seudo-ciencia, seudo-historia, etc.) quienes se ocupen de todo.  Eso me preocupa mucho, todo el tiempo. 

Y en simultáneo, advierto el fin del candor. No nos será fácil toparnos en el siglo XXI, con un Cándido como el de Voltaire. No hay candor ya, ni en los niños nacidos, ni en los por venir. Nuestra humanidad es un anciano descreído, con cara de niño. 

LLTV: Podés hablarnos de tus publicaciones. Qué material tenés publicado   

MBA: En cuanto a mí, escribo poesía; pero me siento francamente subyugada por la narrativa. Creo que el fuerte de las producciones que han motivado mi interés, sorpresa y fe proceden de la narrativa. Aunque reconozca algunos referentes en poesía, que aliento a través de la difusión literaria, que es mi trabajo de cada día… Una vez más la ausencia del éxtasis… Pienso, que el miedo a la seudo-crítica de arte inhabilita la autenticidad de las producciones culturales: Libertad o mercado, esa es la cuestión. 

He comenzado escribiendo dos novelas cortas, que pertenecen a la llamada Trilogía de Lituania, compuesta por "Viaje a Lituania", "Retrato de Teresa" y, la actualmente en proceso de escritura, "Electra baila". Cada novela está definida por un color de la bandera de Lituania, por una temática (la violencia, el amor y la locura) y atravesada por una disciplina artística en particular (cine experimental, teatro, danza contemporánea). 

He publicado una decena de libros de poesía. Uno en Zaragoza, el año pasado ("La bisnieta retardada de Artaud, Niña Bonita Cartonera).  

Cultivo la tortuosa y polémica (nunca complaciente)  autobiografía.  Mi familia me ama y detesta por eso. Yo me amo y detesto por las mismas razones. Actualmente mi obra ha virado hacia la literatura de personajes (casi siempre femeninos, que exceden mi ámbito familiar, mi tiempo y mis dones). 

 
LLTV: ¿Dónde se los puede conseguir? 

MBA: Las mías son publicaciones pequeñas, en algunos casos no exceden ni los 50 ejemplares. Priorizo la obra  a la cantidad. (Y tal vez la autobiografía pueda explicar esto). Me gusta saber -ahora que puedo- en qué manos están mis libros. Los lectores aparecen, pero es  mi espíritu el que en definitiva elige. Un gusto que mi pobreza puede darse. 

LLTV: ¿De qué cosas hablan los poemas de María Belén Aguirre, qué lugares transita, qué tipo de personajes habitan esas historias? 

MBA: Mis poemas hablan sobre mí, sobre mi gente, mi familia, mis autores favoritos, mis artistas favoritos. Hablan de lo que tengo cerca: mis muertos, mis vivos. Pero sobre todo, hablan de mi infancia. Mi infancia es mi monotema predilecto. 

LLTV: ¿Proyectos de trabajo para lo que queda del 2014 y para el próximo año? 

MBA: Actualmente estoy trabajando en, como te decía, "Electra baila", la novela que cierra la Trilogía de Lituania. Cada novela está elaborada a luz de una disciplina artística en particular: Viaje a Lituania es una especie de prologando guión de cine experimental, a lo Jonas Mekas. Mientras que "Retrato de Teresa" es más que nada teatral;  en esta novela he trabajo la ligazón entre la alta cultura y la cultura popular (un tema que me inquieta y mucho); me interesaba hacer dialogar la literatura Medieval con producciones contemporáneas como la música de Gary, el cantante cordobés, las recetas delirantes y ciertas particularidades del norte argentino (como la ceremonia del angelito, el matronazgo como rasgo predominante, etc). Retrato es la historia de una tía mía que padece una deficiencia mental. Amoroso ser, que en las horas en que mi madre trabajaba, nos crió a mí y a mi hermana; y a quien quería homenajear a mi retorcido modo. 
"Electra baila", es una novela sobre  la locura y la muerte; la protagonista es mi hermana. Ella es bailarina de Danza Contemporánea. He concebido esta obra como cuadros coreográficos autónomos.

Toda mi obra es, en realidad, como un gran puzzle. Los personajes funcionan aquí como hipervínculos que generan, por un lado intra-textualidad (o autorreferencialidad), y por el otro (y tal vez por esa misma razón) apelan a la construcción en el lector de una especie de universo paralelo, regido por sus propias reglas del juego. Eso en definitiva es lo que es una familia, una comunidad, ¿no? La intertextualidad funciona (o al menos eso pretendo) como un sustituto textual de la experiencia del déjà vu.

Hoy por hoy  estoy de lleno abocada a echar a volar a "El demonio de la tristeza", mi reciente bestia.


María Belen Aguirre, poeta argentina. Nacida en la provincia de Tucumán.

Entrevista: Walter Gómez

3 comentarios:

  1. Maravillosa e inquietante entrevista!!..felicitaciones!!..tanto a la talentosa María Belén Aguirre como a Walter. que disparadora resultó!!..Mucha gracias!!

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  2. Me encantó la entrevista, fue para mi enriquecedora.

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  3. hoy 2 de agosto de 2016 volví a encontrar esa maravillosa entrevista, y la sorpresa es que yo la había leído el 2 de agosto de 2014 estoy muy feliz de reeleerla y la felicito por toda su obra.Un saludo muy especial.

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