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miércoles, 20 de agosto de 2014

PILUSO Y LA ESQUINA DEL 105 Por LAURA BERALDI




Le encanta pensar. A veces le molesta que el mundo esté, porque no escucha a su mundito. Antes le molestaba sentirse que quería ser el centro del mundo ya que hablamos tanto de mundo y decimos mundo pero ahora no. Ahora no, creo que ya no le interesa tanto si será así, cómo los demás pensarán de sí. Está tan cansado. ¡Estaba tan cansado de estar en el centro del nudo! …pero no de importante, simplemente de enredado.

Porque cuando uno escribe no deja de hablar de sí mismo y aunque se diga acto terapéutico y magia y felicidad, más allá de la descarga o de mostrarse al futuro lector marido mujer, más allá de todo eso es tan simple y cuidadoso como una masturbación.  

Le encanta pensar y le molesta que lo interrumpan cuando piensa porque se le pierde el hilo de la conversa y la conclusión, construyendo la nueva lógica su proceso es tan lento que no quiere dejar de pensar en el momento en que está pensando fosforescente, como cuando está soñando y se despierta, que se quiere volver a meter a ese sueño para jugar, que le gustaba, o quería saber, o quería terminar o ver que pasaba, como cuando le gusta el sueño y no se puede volver a meter, y después quiere soñarlo despierto y quiere continuar la historia pero no es lo mismo, y se va olvidando detalles, y cuando pasó un rato ya se había olvidado de qué quería seguir soñando.  

Hoy pudo pescar de casualidad la columna vertebral asomada desde el mar, el esqueleto de una de sus paranoias. Una de esas ya con gusto, con gusto de verdad porque se lo dio el tiempo. Una persecuta ramificada, bastante amplia y que no trata sobre algo puntual.  

Pronto su cara cambió.  

Todo obsesivo tiene sus cálculos exactos, mentales, sabe perfectamente desde el momento cero del dibujo, hasta su fin y todo lo que a ello concierne. El vestido completo del camino que construye al suceder.  

Cuando en este momento, estaba luchando con esa cosa que lo hacía sufrir y que era un vivo síntoma y no llegaba a entender, eso, aquello movió un nivel más la tuerca.  

Se dio cuenta de que pujaba la escena. Por eso de que todos nos mostramos al mundo de la manera en que necesitamos. Quiero decir reflejamos nuestro mundo.

Dijo  

“Nosotros somos de estaño una persona, de fantasía de estaño, y la luz rebota en nosotros y se expande y allí está nuestro mundo. En nuestros huecos habrá más camino a la luz. En nuestros bordes una leve chispa, en lo que excede, luz que ya no entra, y entonces lo que vemos no es más que lo que pedimos, es exacto. Pedimos todo lo que tenemos, nuestra mente lo pide y lo desea así y el cuerpo encarna a la conciencia viva.

¡Ya no quiero ni voy a creerme nada más! Porque es tiempo de creer y ya. No decir nada y hacer, practicar el disfrutar. Tomar conciencia del poder de nuestra energía en cúmulo. De jugar, a ver hasta donde podemos llegar usando las herramientas naturales porque estamos por morir. Y el instinto aprieta” 

Se acomodó el gorrito, espió para arriba y con un rayo de sol que le daba de costado otra vez “¿no tenés un cigarrillo?”. Terminé de darle fuego mientras no dejaba de mirarme, luego estalló en 900 cristales y dijo desde el cielo, inmerso.  

“Nada de pastilla. A mi no me van a solucionar con una pastilla. Yo solo se la clave de mi vida”

De tanta saña no le creía.


No es de anti, pero de tan vendida, a la pastilla no me la creo.

- Se acostumbra uno a las voces, y hasta abrigan- 

“¡El poder está en el rayo que deja impreso tu existencialidad! ¡La solución está en la ecuación!” se iba gritando, y corriendo, fumando hasta la otra parada, para sentarse en el cantero blanco y verde.  

Un tiempo después, murió. 

(morimos todos los días, no es tan terrible)

miércoles, 4 de junio de 2014

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "CUANDO EL TIEMPO ESTÁ DESPUÉS"




¿Quién soy?

El valor de un símbolo, comparado.

El ser humano distinguido, por ser incapaz de aquella independencia natural. 


El tiempo está después reversiona la historia contada por Calderón de la Barca “La vida es sueño” sita en un castillo, riqueza y un altillo, en lugar de este sótano marcado con cinta como lo dispuso aquí su director Jorge Acebo, en su puesta.
El saludo personalizado de Hilda Bernard, y el pedido de “apaguen celulares” hace notar cómo no dejaron escapar detalles. En los detalles existe un nuevo mundo.

Los nombres se mantienen, Basilio, Segismundo, y Rosaura. Los actores Jorge Diez, Marcela Ruiz, Nicolás Condito, Mariela Rodríguez y Natalia Pascale, están justos en las acciones. Desbordan por momentos y vuelven al origen. El grupo circula, y este recorrido de energía tal vez sea el responsable de que sin darte cuenta quedes metido en la historia, como un personaje más que sólo observa.  

González Catán es el lugar que eligió para que ésta familia coma en la cocina. Ésta familia de cuatro integrantes, que casi de manera permanente puja por ser tres.  

Cuenta la historia que, ese niño está encerrado, no se sabe cómo, tampoco qué razón pudo llevarlo hasta allí. Si fue una excusa. Si fue su destino. Si es su deber el de aprender como la vida quiere enseñarle. Si es responsable por sus padres. Si sabe quienes son realmente.  

El niño no escuchó nunca el sonido de su nombre fuera de esas cuatro paredes. Pero al momento no es ya un infantil hombrecito, ya creció y al cumplir 21 años desató aquella promesa olvidada por la madre sin nombre y el padre entristecido.  

Una hermana boyando ping y pong, rebotando entre las paredes, yendo a quererlo escondida. Pide saber, pero le dicen con regalos, parece, para que no dude.  

En esta obra vi divididos a los actores entre personajes y persona actuando, una línea separa la escena del tiempo real, y al cruzar el límite, los que no juegan descansan, varían el vestuario, y miran lo que no están viendo en el tiempo compartido.

Quedan pendientes y en pausa hasta volver a entrar al escenario. 

Las paredes allí no hablan porque no existen, los ambientes se limitan con cinta, separando la cocina del sótano. Y la magia después sucede sola, entre ellos y nosotros, entre cosas que se dicen y se saben por la mitad.  

Algo en el aire distrae la mirada de los padres. Recuerdan. Vuelven, y recuerdan.

Oprime el pecho quizá.

La muerte en vida que nace al decidir sobre un igual.

El detener el tiempo de la libertad, exento del poder de cualquier cosa/ persona, la libertad. Nada entre todo.

Pan y agua.

Si t (tiempo) =0 (cero); sólo se analiza un punto. 

…aquello en un instante y por completo se vuelve irreal.  

¿Lo contemporáneo, entonces, en nuestro punto de caos debería transmitir alegría, porque necesitamos calma? Tal vez la calma pueda hacerse presente desde la alerta de lo que nos tensiona.  

Termómetro animal – encierro – sexo – humildad – miedo – aceptación – creernos incapaces.  

El impacto de la palabra de autoridad.

Pobreza (¿qué es la pobreza?)

Marginalidad (¿qué es la marginalidad?). 

Los límites, que difieren de los extremos del poder del dinero.

El pudor.

El otro.
 

Los maestros disfrutan de una necesidad que les excede y es la de transmitir.  

Una vista que se nos pone enfrente, la familia desgranándose, lo bueno de todos nosotros lo oscuro, del mismo modo. El potencial y no hacer. La responsabilidad de saberse cómplices.  

Esta pieza exquisita para mi gusto, ya termina. No está bueno que te la pierdas, no deberían dejar pasar la oportunidad. No vas a poder irte sin tomar conciencia.  

¡Gracias a todos por el momento que me regalaron el viernes, me emocionó mucho!


Colaboraciones

Voz en off de periodista: Edward “polaco” Nutkiewicz

Voz en off inicial: Hilda Bernard – Alejandro Awada

Dramaturgia y dirección: Jorge Acebo

Prensa: Marisol Cambre

Crítica realizada por Laura Soledad Beraldi
 

 

lunes, 12 de mayo de 2014

CRÍTICA AL ESPECTÁCULO TEATRAL - LATIENDO AL COMPÁS -






El sábado  presencié  un show de flamenco, me dijeron que era un “tablao”.

Bueno, llegué tarde, la persona que me recibió lo hizo por mi nombre antes de que me presente y si bien me perdí como empezó, este señor me hizo sentir bien.

Con una sonrisita se me abre el telón y entro al lugar, iluminado a medias, silencio de hablar, una guitarra, y un cajón.

Se me fue la sonrisa porque el lugar impactaba y quedé pegada en la escena.

Que lindo. Me senté, y cuando quise saludar a mis amigos, puntuales, no pude porque empezó a cantar la chica que se adhería a la guitarra y a la percusión. Le dicen cante, a esta forma de cantar.

En fin, nadie hablaba ni se distraía porque realmente la música el aire, la luz, las mesas con copas, era todo exacto. Podría decir perfecto, porque eso era lo que pensé cada vez con mas fuerza a medida que pasaba el show, pero perfecto lo ensucia, no era perfecto, tenía sus sabores, lo que lo hacía mejor, porque repito que me parecía exacto.
Como cuando la llave abre, o algo encaja y se queda trabado porque así está bien.

Esta chica tenía una voz que te limaba el cerebro, era hermoso por donde se lo mire, la guitarra una delicia y el cajón con sabor a metal sí que hacia juego con los tacos de las chicas.

Claro, porque después entraron. Eran 3, con unos vestidos muy lindos que las dejaban paradas en una cajita de cristal como si fueran muñecas. Las manos eran todo suave, los ojos, los gestos de la cara y las espaldas, me dejaron de boquitas pintadas.

Cada una con su estilo. Parecían pájaros haciendo la danza del celo (cita a un comentario de Rodrigo, mi compañero, que se emocionó bastante y no paraba de reírse de lo lindo que era estar ahí)
Si, tiene razón, parecían pájaros entrando al vuelo. Era muy agradable estar inmerso en todo eso.


Luego una pareja principal, ella y él.
No se si tradicional o no, esperaba a un gitano de pelo largo, yo que no entendía nada de lo que estaba viendo, pero apareció este hombre, que pensé que se había quedado atrapado detrás de escena y quería pasarse al público, porque abrió el telón tan de repente y escondido que no pensé que iba a pisar tan fuerte.
Una dulzura lo que hizo, daban ganas de pararse a aplaudir.
Ella luego de él, pasándose de un lado al otro, era demasiada energía que venía hacia nosotros, no se si ellos se dieron cuenta pero al menos a mi, me contaron muchas cosas sin hablar. Bailaron, tocaron y cantaron, pero no hablaron y se dijo mucho.

Tengo recuerdos, de navidades escuchando canciones españolas, porque soy descendiente de españoles. Me sorprendió darme cuenta lo poco que entendía de todo esto, bastó con verlos bailar y comunicarse como lo hicieron, para sacarme el prejuicio de que el flamenco me embola. Me gustó mucho, en mi mente al decir español se me venía un salticado y aplaudir, pero no fue así. Estas sexy-mujeres, y varones con v de Varón, se vieron tensionados en los brazos, la fuerza, el amor y la melancolía del concepto en su totalidad, trataron todo esto casi contando con el movimiento chiquitito en los labios casi cantando y contándonos historias. No me interesaban de qué, sino en lo que ellos producían.  

No se si lo explico muy bien, pero si querés ir a comer y disfrutar de un show que te llega hasta las tripas, prestes atención o no… Si querés eso podes ir a “Salta y restó”,  SALTA 755, el 24 de mayo a las 21.30 hs. Van a repetir este espectáculo por única vez.
El show se llama “Latiendo a compás”

Los músicos, son
Montse Ruano (voz)
Moisés Oblitas (guitarra)
Nacho Jauregui (percusión)

Chiquitinas bailarinas
Iara Urrustarazu
Silvina Cerri
Naty Lopez

La pareja explosión
Yamil Rabaj
Yanina Martinez

El 19 de junio la parte bailaora (y ole!) presenta una pieza teatral a cargo de Yanina Martinez, en “El perro Andaluz”. Dirección y hora, se dirá más adelante, mientras tanto siguen trabajando mucho para regalarnos una vez mas esta luz que aparece cuando el escenario sostiene a personas contentas, que se expresan con todo y que te hacen ser feliz también, porque la energía se contagia.

Un placer!


Crítica realizada por Laura Soledad Beraldi


miércoles, 5 de febrero de 2014

MI SOL - Por LAURA SOLEDAD BERALDI




No tengo voz
Me quedo me quedo sin voz
No tengo voz me quedo me quedo
Me quedo mi sol.
Yo sabia
que no debería cerrar la persiana todo el dia
pero a mi me daban ganas
de, 
no queria.
No queria.
No queria ver mi sol
Era tan simple y sencillo como no querer hablar
no es algo complicado si pudiera explicar
-bla bla-
¿Por qué parece algo malo?
¡nunca tuve habitación!
VOY A EMPEZAR A CREER QUE CUANDO QUIERO ALGO
Y ME LO PROPONGO
SIEMPRE ME SALE BIEN 
(PERO ES PORQUE
NO HAY QUE DECIR QUE NO).
¡Para que ellos se queden hay que tener paciencia!
Tal vez sigas haciendo otra vez,
Todo mal,
pero puede que sea eso
lo que tenga que pasar.
Tal vez sigas haciendo otra vez,
Todo mal,
pero puede que sea eso
lo que tenga que pasar 
para que ellos se queden 
¡Para que ellos se queden hay que tener paciencia!