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jueves, 22 de mayo de 2014

Esto no es un espejo sino un reflejo

Noelia Palma
Ana Laura Albanece
 Somos forma, color, textura. La cosa que puede ser abordada no sólo por 'intelectuales' que necesitan desarrollarse a través de la percepción sin fijar atención en el entorno, es decir, ese espacio abierto dentro del artista. Se crea entre las manos y una realidad que da forma, moldea ese momento de luz en contraste con la oscuridad, y viceversa. Esta es la parte poema sobre decirnos desde una necesidad imperiosa que busca un algo y encuentra, pero sigue buscando, siempre sin saber qué, y se frustra y se encadena como cuerpo del lenguaje, sea cual sea su idioma. Y se expone, claro, al movimiento del mundo, que usa dos ojos que no solamente son dos ojos.
 Hay más, porque todo aquello que arde está también en el receptor. Acá se rompieron las cadenas (pero no hablamos de libertad sino de liberación) y, artista y receptor, son la misma fuente de agua, se mezclan, se invaden, y se contrastan después de esa fusión, para continuar, de manera multiforme, una obra que abre y cierra sus pulmones a medida que esos ojos de mundo lo increpan. Incluso el primer artista increpa su obra y el segundo, y el tercero, y siempre que se abra esa ventana: como expansión, como manera de Ser y no necesariamente desde la observación sino  en el lugar donde se es un todo. De más está decir que una obra de arte no es atemporal, hablamos de un lugar de origen (tanto del artista como su obra), una nacionalidad, una historia. De igual manera pasa con el segundo artista, que es quien recibe (y termina por crear o recrear la obra). Y nos preguntamos: cuánto abarca esa percepción, a qué límites llega, quién los impone. Esto no es un espejo sino un reflejo, se puede mirar a través del cristal, romperlo o quedarse sólo del lado de la observación, como quien pasa, toca, y nada más. Y volvemos a preguntar: cuál es el fin de dicha emotividad.

Ana Albanece - Noelia Palma

martes, 1 de abril de 2014

LOS RESISTIDOS Por ANA LAURA ALBANECE




  Agiten, agiten!
quien sigue en la lista?
que avise antes de morir
para no volver a matarlo.
Vivan en la barbarie
para quejarse de ella,
hagan de la justicia
algo obsoleto y vacío
para quejarse de que no funciona,
total quien los frena.
Los resistidos
andan con ropajes relucientes,
en sus rostros se trasluce la miseria,
los resistidos andan sin oponerse a la mano dura
ni a la ley de la selva
ni a la mar en coche,
Que les pasa?
Los resistidos  van
con su caravana de armas
por las dudas,
por si hay que linchar a alguien,
total quien se queja.
Están contentos?
con esas caras de idiotas
disfrazados de mercenarios
inexpertos.
Hacer daño está de moda,
sufrir "garpa",
y ahora matar a alguien en publico
también.
Vuelvo a preguntar:
que
les
pasa?
Dan asco sus penas,
se arrastran en ellas.
Sigan resistiéndose
a seguir avanzando,
pero no nos tapen los ojos
porque igual vemos,
los que no nos resistimos
porque creemos
en la solidaridad,
el amor,
la justicia.
Creemos en el que tenemos al lado.
Hagan lo que quieran,
y aún no van a lograr
adormecer ni matar las ideas,
esas que nos hacen crecer.
Muchachos evolución.
Dejamos la Edad Media hace siglos.
Vayan a sus cuevitas comfortables,

me voy  a pasear.



 

miércoles, 19 de marzo de 2014

CAMINO - Por ANA LAURA ALBANECE


 
Me encuentro con 3 o 4 dilemas encallados
en un muro que me llega a los talones
y aún así no logro avanzar,
busco en la memoria
el diluvio que me trajo hasta aquí.
Sumisa y despojada, jamás.
Nostálgica y lunática,  puede ser.
Ese perfume que describe
el tiempo
o el vidrio en el que se trasluce el frío,
es una acumulación de olores
que se han perdido,
que ya no huelo.
No todo es tan oscuro
aun en la negrura
camino y te veo,
cuestión de saber
interpretar los matices
que le dan espacio
a la conciencia.
Camino y te veo.
Solo para asegurarme
refreno la razón
y a través de mis errores
me veo.

miércoles, 30 de octubre de 2013

TRASCENDER - Por ANA LAURA ALBANECE -




Trascender con las uñas
rasgando el destierro de una voz
que despierta en una cueva sin salida.
Intenta encontrar en medio de una negrura 
que enmudece lo que no se ve.
Tu palidez.
Cavar para descubrir el nido.
 Cavar para girar.
Cavar para gritar y que haya un hueco donde arrojar el eco de lo perdido.
Trascender la madrugada con las pupilas pegadas al viento recién amanecido.
Trascender la ruina pintada en el cielo,
allá lejos sin perturbar la saliva escupida.
Trascender cuando la pregunta es :
¿Por qué preguntar?
preguntar por la necesidad de quien responde más
que por la necesidad de encontrar una respuesta.
Pequeñez es buscarse burocráticamente para no encontrarse.
Trascender la costumbre de vivir acostumbrado
Y la permanencia del invierno
cuando se instala en los huesos
O en el alma.
La cuestión es trascender,
sí importa cómo,
pero yo no lo sé.


Ilustración: Stefano Bonazzi

miércoles, 25 de septiembre de 2013

NOVELA UNIPERSONAL - Un Poema de ANA ALBANECE








El desayuno ya está en la mesa
desde antaño,
está en la mesa
y predice un futuro incierto,
es el café que negro y amargo
 se evapora
como la sombra del este de la mañana.
La esquina del mantel
se escurre por debajo
de los adornos florales
ya marchitos....
quedó servido desde aquella
vez en que se vieron
y sus corazones encantados
se arrodillaron bajo el flujo
de una mansa
marea.
 
Desde aquella vez,
el desayuno no fue
lo que hubo de ser,
fue la fragilidad que voló
sobredimensionando al viento,
arrastrándolo,
hasta que el viento
barrió los vestigios
de la luna
y la luna se emblanqueció
hasta oscurecer
el manto que la cubría.
La novela es tuya y mía
siempre lo es
cada uno con su propia historia,
el final es de uno
y de como quiere que termine,
no hay desenlace más perfecto
que aquel que revive
ese desayuno
con una leve sonrisa
hasta la mañana siguiente.
 

viernes, 28 de junio de 2013

PIENSO - POEMA de ANA ALBANECE





Feroz tacto
el de tu mirada esparcida por el agua,
el día en que dejé que la arena tocara mis manos
fue el día en que me aprendí,
te quiero,
tanto te quiero,
desde el llanto hasta el silencio,
desde la debilidad hasta la fortaleza
que a veces no llega.
Con dedos amables,
trazaste un recuerdo en un gesto,
te vi cuando corrías, huyendo
te vi cuando volvías
inclinándote
para que la luz no te atravesara.
Mirame y te digo lo que pienso
“ya no sos un niño,
tampoco un hombre,
tampoco un cuerpo,
sos para lo fugaz la palabra
más perdurable,
extendida,
noble,
para lo terrenal
la voz más paradisíaca
que pueda percibirse”
eso es lo que
pienso
que sos.

PERMANEZCO - Un Poema de ANA ALBANECE



Un aroma añejo me permite sobrevivir,

entonces pienso

en las cosas a las que subsistí…

Del calor de un viaje etéreo

rescaté la llegada.

Sobreviví a un vientre,

 a mi inicio,

a un palpitar desconocido,

a un respirar sin nombre

Sobreviví al llanto,

al grito,

a los abrazos que no me correspondían.

Sobreviví a la luz del sol,

a la oscuridad,

a los besos que no llegaron.

Sobreviví al vuelo ajeno,

al derrumbe,

a las manos que me sostuvieron.

Sobreviví al desacuerdo,

a vos, a él y a todos ellos.

Sobreviví a la muerte,

o eso creo,

a la memoria descobijada.

He sobrevivido a tanto

y de tanto estoy lejos.

Supongo que no está mal haberlo hecho,

he sobrevivido

¿ qué más puedo pedir ?

Mi aliento sostiene

una palabra,

un adiós,

una despedida,

el final no está dispuesto,

por eso sigo sobreviviendo.

sábado, 15 de junio de 2013

UN SUSPIRO - Un poema de ANA ALBANECE





Tanto suspirar…
sólo un suspiro valió la pena.
un manojo de incertidumbres
celestiales
hasta donde pude ver
se trepaban a un terremoto,
entonces pensé
en un abismo
 que de tan profundo
 se volvió infinito,
no hay manera de meterle razón
a esto,
ya se me fue de las manos.
La locura no frena,
nunca frena,
no frena los abrazos,
ni los amores,
ni los prejuicios,
una escalera inmortal
desde la que siembro la semilla
más inquieta e imperecedera,
allí en lo alto,
arrojo mi sensación de volar,
más no vuelo,
los pájaros sabrán entender.

Ana Laura Albanece, tiene 35 años, es oriunda de la ciudad Carmen de Patagones pero vive en Mar del Plata desde hace dos años, escritora aficionada, su curiosidad por la escritura surgió como una necesidad ineludible,  una responsabilidad, según nos cuenta.
Luego de haberse separado por algunos años de la escritura, h avuelto y hoy en día, ocupa un lugar primordial en su vida.
Con idas y venidas la poesía es su canal de expresión preferido, con ella puede volar, investigar muy dentro suyo de una manera casi alborotada, totalmente desprejuiciada. Escribe desde los 13 años, edad en la que surgen gran cantidad de interrogantes, que son los que la han movido a esta busqueda incansable de libertad a traves de las palabras.

ANTES un poema de ANA ALBANECE


 
La historia, pesada

contracturada,

irreverente,

fastidiosa...

nos pide la mirada prestada

para desaparecer

en medio del caos,

no podemos

descargar

responsabilidades sobre una pila de mentiras…

la historia sigue metiendo miedo

seguimos silbando bajito,

y pocos escuchan ya

el lamento

de aquel aire

quebrando el espacio

por el que serpenteando

escurrimos la saliva…

el suspiro ahoga

la saliva se agota

y es momento de elevar

un grito lo más humanamente posible

(¡………………!)

¡NO! A esto:

HIPOCRESIA