miércoles, 1 de junio de 2016

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "LOS CIEGOS"




Manotazos en la oscuridad.


¿Qué es exactamente aquello que llamamos Teatro? Nuestra Ciudad, a pesar de la constante intención de las autoridades porteñas en lograr lo contrario, produce mucho de eso que llamamos Teatro. En cada barrio, en pequeñas o grandes salas, hay un grupo de gente que produce espectáculos de manera independiente y a pesar del mundo. Y la mayoría de las veces, comparando una obra con otra (en este sentido: preguntándole a cada una qué es lo que entiende por Teatro) se vuelve complicado encontrar una zona de contacto, libre de contradicciones. Como si algo de lo que hacemos fuera un misterio por descubrir y nosotros un grupo de ciegos dando manotazos en la oscuridad, intentando conectar con aquello que nos rodea, de lo cual sólo recibimos algunos estímulos, pistas, indicios.

Existen aquellas obras que nos reafirman en nuestra propia comodidad. Que nos cuentan un cuentito que, al salir, nos reconforta con nosotros mismos. Nos hace pensar que estamos bien, que vamos por un buen camino y hasta que somos subsidiarios de una especial sensibilidad por haber participado de semejante convite. Es opinión de este cronista que las mejores obras son aquellas que nos cuestionan en nuestro lugar de espectadores, de ciudadanos bien pensantes. Aquellas que no son tan cómodas de mirar. Al fin de cuentas, para todo lo demás existe Netflix. Es una posición absolutamente personal pero, en este caso, vale expresarla porque la obra que se da todos los Viernes a las 21hs en el precioso espacio Hasta Trilce (Maza 177) es realmente una obra perturbadora.

El texto corresponde a Maurice Maeterlinck (Bélgica 1862 - Francia 1949) y fue estrenado por primera vez en 1891 (más de medio siglo antes que Esperando a Godot). Es un poema dramático que la crítica ubica como canónico del Simbolismo y que suele pensarse como un antecedente de la obra antes citada de S. Beckett. Y, a pesar de que nos separa más de un Siglo y un océano de su creación, posee una misteriosa actualidad que la hace propia, también, de éste siglo que recién comienza.

Son doce ciegos, seis hombres y seis mujeres, que fueron llevados por un sacerdote al bosque. La obra comienza en el preciso momento en el que este grupo descubre que su guía desapareció y que deben valerse por sus propios medios para volver. Mejor es quedarse donde uno está, dice alguno de los ciegos, no sabemos lo que somos por más que nos toquemos con las manos.  Presentada con una verdadera apuesta plástica y coreográfica, la obra hace de ese grupo de ciegos un verdadero coro trágico que busca encontrarse luego de la desaparición de su líder. Resonancias políticas nacionales a parte,  es una verdadera paradoja estar frente a tan exquisita puesta pensando que los mismos personajes no pueden verla.


Ficha Técnica:
Elenco: Agustina Yacachury/ Carlos Vilaseca /Horacio Vay /José Luis De Giano /Juan Manuel Casavelos / Julieta Koop/ Luciano Moreno/ Macarena del Corro/ Miguel Angel Vigna/ Nancy Micheloni /Norma Kania Glozman/ Romina Almirón
Dirección y puesta en escena: Nayi Awada y Tomás Bradley
Asistencia de dirección: Andrea Bouhier
Asesoramiento coreográfico: Ignacio González Cano
Intervención electrónica/ lumínica: Daniel Sánchez
Diseño de escenografía y vestuario: Marcelo Valiente
Realización escenográfica: Maite Corona - Ileana Vallejos - Andrés Bailot.
Realización de vestuario: Magalí Salvatore - Natalia Suárez.
Diseño de texturas y telón: Mae Bermúdez.
Tallas anatómicas: Marcela Alonso.
Diseño de luces e iluminación: Sergio Iriarte
Música: Sebastián Bradley/ Tomás Bradley/ Maximiliano Martínez                          
Sonido: Maximiliano Martínez
Producción general: HASTA TRILCE producciones
Producción ejecutiva: Andrea Bouhier

Crítica: Mariano Rapetti




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