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jueves, 30 de mayo de 2013

ALTAR DE ESPEJOS Por LUCÍA SERRANO





Tinieblas que envuelven las últimas lágrimas antes del abismo.
Revés sacrificando al sol.
Ciega condena para nunca encontrarse.
Voraz fisura inmersa en una ley sin alianzas.
Escena que atestigua que hubo espejos en lo alto,
que hubo quien deseó llegar allí.
Palpitación sometiendo las visiones.
Altar de espejos, inminencia de los desencuentros.
El enemigo avanza sin párpados y ciego,
aún nos queda tiempo, no más encuentros.
El camino que resta, se hace a solas y en silencio.
 
Ilustración: Natalia naka adamska
LUCIA SERRANO es poeta y psicoanalista, tiene cinco libros publicados y varios escritos en diferentes revistas nacionales y extranjeras sobre su práctica clínica. Trabaja en consultorio  privado y tiene alumnos en talleres de poesía y también grupos de estudio sobre la teoría psicoanalítia.
Fue directora de ENCORE Escuela de Psicoanálisis y Poesía, Centro de
Estudios Psicoanalíticos durante 13 años en Bs.As.Argentina. Coordinó el ciclo poético musical LAS 2001 NOCHES diez años en diferentes bares
culturales de buenos aires, en primer lugar el mítico BAR CELTA EN
RODRIGUEZ PEÑA Y SARMIENTO, LA FORJA EN FLORES, SALA 420 EN SAN TELMO, etc.

VUELAN LOS PÁJAROS Por LUCÍA SERRANO



 
Es así mi tiempo, todo un juego donde vuelan los pájaros que nunca veo.
Y esta semblanza de niña preocupada por el futuro incierto,
ya no tiene la fuerza que anhelaba,
ya no cabalga montañas empinadas,
ya no tiene caballo aguardándola.
Nunca volaron los pájaros que yo miraba.
Estoy cansada, agotada de más por tanto volar alrededor de una almohada.
Cama de los residentes en el cielo.
El odio los dejó vivir sin agua, sin amantes ciertos.
Todo pasaba.
Solo quedaron las flores disecadas,

los experimentos inmóviles y obsoletos,

los absurdos razonamientos,
los inventos.
Sin sueños posibles de soñar,
todo era un infierno en llamas.
Vuelan los pájaros, pero no los que yo veo.
Esta quietud tan antinatural,
se la debo a dios,
que me invitó hace mucho tiempo,
a vivir con él, a su lado, en el cielo.
 
Ilustración: Natalia Naka Adamska