jueves, 14 de enero de 2016

CARNE ROSADA Por WALTER GÓMEZ



 Esa carne rosada que se aparece como un fantasma,
anuncia que detrás de la selva,
o en medio de ella,
puede escucharse una canción.
Ahí me doy cuenta que uno,
en algún momento de esta proyección,
y por un único instante en la vida,
puede estar enamorado por siempre.
Su carne rosada se aprecia como la piel de un durazno,
y uno lo puede sentirla sin tocarla,
solo con observarla de cerca.
Su rostro está como dibujado,
iluminado por esos enormes círculos verdes etéreos
que invitan a poder apreciar hasta el último detalle
aquél mapa de lugares no habitados.
Esa carne rosada que se aparece desde lo mas alto de nuestras frentes,
parece suspendida en mis tinieblas,
y dibuja en lo mas oscuro,
el sueño mas perfecto.
Ese sueño que uno tiene certeza 
que te deja inerte con solo despertar.
Por un momento al tenerla cerca,
cierro los ojos y busco conocer, o intuír,
si en el espacio se siente algo diferente,
como magnético.
Algo así como un despegar 
proveniente de algún lugar desconocido.
Todas las mañanas ella ensaya 
treparse al tren de la naturaleza humana
y en medio de la masa,
busca ser confundida en un puñado de rutina,
pero ella es un ángel que arrastra un aura esplendorosa.
Y como todo ángel,
brilla en silencio.

02/09/10

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