domingo, 5 de octubre de 2014

LENGUAJE PARA TOD@S, TODXS, Y TODES - Por el Lic. ALEJANDRO SILVA -





A partir del enorme y maduro avance logrado en La República Argentina el año 2010, aprobando por ley el matrimonio entre personas del mismo sexo, y de la ley de identidad de género en 2012, al reconocer el libre desarrollo de las personas conforme a su identidad de género, comprendiéndolo como un acto creativo y no una realidad objetiva que se ha de aprehender; nuestro país avanzó civilmente hacia una sociedad un poco mas justa, reconociendo lo diverso como su parte constitutiva.
Esta visibilización social originó profundos cambios en todos los órdenes, y el lenguaje, no quedó exento de ello. En ocasiones tendemos a olvidar que la lengua no sólo describe realidades, sino que las produce. Cada vez que nombramos estamos conformando -dando y dándonos forma- a lo que nominamos. El lenguaje tiene un valor esencialmente constitutivo, hacemos cosas con las palabras, y en su naturalización, en el hecho de creer que hay un continuo entre las palabras y las cosas, no tomamos en cuenta que las palabras son tan arbitrarias como determinantes. Un cubo de hielo en nuestro imaginario será asociado, entre otros posibles usos, al enfriamiento de bebidas, nunca se nos ocurriría suponer que pueden ser parte constitutiva de nuestro hogar, como si lo haría una comunidad de esquimales. Las palabras no reflejan lo que las cosas son, una misma palabra usada en otro contexto social adquiere un significado diferente, sino piensen como los españoles se refieren al acto de agarrar objetos.
El lector atento habrá notado que se usaron las palabras lengua y lenguaje casi como sinónimos, permítanme una breve diferenciación para entender mejor la problemática. La lengua, corresponde al conjunto de signos creados por convención y empleados en una determinada comunidad lingüística, como lo son el español, el inglés o el guaraní. Por ello, se considera que la lengua es de naturaleza social, abstracta, que se crea a lo largo del tiempo. El habla, por otra parte, es la materialización de la lengua utilizando nuestro aparato fonador con la finalidad de producir fonos y de esta manera hacer audible la lengua, por ello decimos que su naturaleza es material, ya que el habla es audible, y psicofísica, dado que cada quien habla de una manera en particular utilizando timbres y tonos diferentes, por ello es de carácter individual. Pero ambos conceptos, la lengua y el habla, tienen en común que son llamados planos del lenguaje, lo que se utiliza como término general al referirnos a la capacidad que tenemos de manera innata para comunicarnos.
Ahora bien, ¿el calor o la calor?, la duda habla más del hablante que del clima, y en una situación de apuro siempre terminamos recurriendo, en nuestro caso, a La Real Academia Española, que si bien lo autoriza, no dejaremos de observar con cierta sorna a quien lo haya pronunciado en femenino. El lenguaje es básicamente androcentrista. Por eso cuando en un grupo de mujeres hay un solo varón, se dice todos, y si la cuestión fuese al revés, un grupo de hombres y una sola mujer, ningún varón aceptaría ser nombrado dentro de un todas. Esto es así porque el lenguaje está diseñado desde la masculinidad. Este lenguaje androcéntrico produce un paradigma ordenador del hombre como eje y la mujer como su satélite. Pero el sexismo lingüístico también ha simplificado y perjudicado a los hombres, quedar del lado de la norma y de lo general, obstaculiza enormemente la propia indagación. En todas las sociedades existen relaciones asimétricas y jerárquicas que se construyen, expresan y reproducen en el discurso. El sexismo presenta una imagen descalificadora y desvalorizada de las mujeres, mientras que el androcentrismo consiste en su exclusión e invisibilización. Del mismo modo, la homofobia plantea una imagen rebajada y peyorativa de la homosexualidad, mientras que el sistema binario de sexo-género oculta y prescinde del discurso cualquier realidad que no se ajuste de forma clara a la división entre hombres y mujeres.
Hace ya tiempo que varios colectivos militantes de género empezaron a plantearse que el uso del masculino como englobador tendía a ser políticamente incorrecto. La masividad informática permitió el uso del signo “@” para utilizar en los plurales como un modo más inclusivo, luego, twitter mediante, que utiliza este símbolo para identificar a sus usuarios, se cambió y generalizó por la letra “X”, aunque, algunos colectivos lésbicos a su vez proponen a la letra “E”; en consecuencia, es de esperar que en no mucho tiempo encontremos masivamente plurales escritos para tod@s, todxs o todes. Sin ir más lejos, el suplemento SOY del diario Página 12 -a quien le debo el encuentro con estas reflexiones- hace uso de estos recursos todos los viernes. En tanto que Facebook en Argentina, amplió las posibilidades para definir el género en su registración con nuevas alternativas al binarismo hombre/mujer: Neutro, Ninguno, Andrógina, Andrógino, Androginx, Intersexual, Trans, Transgénero, Mujer transexual y Hombre transexual, entre otros.
El uso de un pronombre neutral, ya insinuado en los sesenta, fue recuperado por activistas trans y feministas suecos como propuesta de un pronombre de género neutro (HEN), para referirse a objetos y personas que no necesariamente se identifiquen como hombres (HAN) o mujeres (HON), avanzando, no sólo en la igualdad de género, sino en su desnaturalización e incluyendo una opción que pone en jaque la división binaria de géneros. En “Kivi & Monster Dog” (Kivi y Perro Monstruo), una publicación infantil editada por la editorial sueca Olivia, dirigida por dos mujeres feministas con una decidida política de diversidad en todos sus libros, todas las referencias a su protagonista Kivi se hacen con el pronombre neutro. No es posible afirmar por la ropa, por sus acciones, ni por sus aventuras si se trata de un niño o una niña. Según su autor, Jesper Lundqvist, este recurso da la oportunidad de acercarse al personaje desde otros puntos de encuentro que el género definido obtura. Y como otro ejemplo mas masivo y cercano, no nos olvidemos de la feroz polémica desatada hace unos años por el programa televisivo infantil “teletubbies”, acusados de asexuados u homosexuales, y por tanto, nocivos para la construcción de identidad de los niños.
La identidad de género se elige y construye en un proceso de interacciones en donde confluye el deseo, el inconsciente, la historia personal y las relaciones familiares y sociales a las que como individuos somos convocados a interpretar, negociando significados de discursos sobre géneros disponibles y sexualidades culturalmente moldeadas. Habría que pensar como fuimos deseados y pensados por nuestros procreadores, sobre todo, viendo la tendencia cada vez más popular de fiestas en donde se celebra la revelación del sexo del bebé, haciendo gala pública de nuestra primera ecografía.
Es imprescindible plantear cambios en el uso de la lengua con el fin de intervenir en el orden social, cuestionando creencias naturalizadas presentadas como inmutables. Es cierto, que los rasgos machistas y homofóbicos presentes en el uso de la lengua serán sólo erradicados cuando se logren cambiar las estructuras sociales que reproducen y exponencian estos usos. Sin embargo, podemos y debemos incidir paralelamente en la lengua estableciendo una reciprocidad entre lengua y orden social, permitiendo nominar a todas las personas de manera más justa.

Basta releer esta misma nota para descubrir las estrategias lingüísticas a las que hemos señalado, así que, no me queda más que redimirme con un saludo para tod@s, todxs, y todes.

Alejandro Silva es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA)

1 comentario:

  1. "No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad, impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real, ahondar en las etimologías para descartar el uso actual de expresiones ya fosilizadas o pensar que las convenciones gramaticales nos impiden expresar en libertad nuestros pensamientos o interpretar los de los demás.

    No deja de resultar inquietante que, desde dependencias oficiales de universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos, se sugiera la conveniencia de extender — y es de suponer que de enseñar — un conjunto de variantes lingüísticas que anulan distinciones sintácticas y léxicas conocidas y que prescinden de los matices que encierran las palabras con la intención de que perviva la absoluta visibilidad de la distinción entre género y sexo. La enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia. Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos. Se trata de lograr que aprendan a usar el idioma para expresarse con corrección y con rigor; de contribuir a que lo empleen para argumentar, desarrollar sus pensamientos, defender sus ideas, luchar por sus derechos y realizarse personal y profesionalmente. En plena igualdad, por supuesto."

    Real Academia Española, 2012
    http://www.rae.es/sites/default/files/Sexismo_linguistico_y_visibilidad_de_la_mujer_0.pdf

    ResponderEliminar