martes, 20 de enero de 2015

MARASMO Por NINA BARDI




A veces me doy miedo.
Le doy miedo a mí que corre inconsolable
y se esconde atrás del cantero del vecino.
Te sentís lejos de mamá cuando te abraza. 
¿Por qué?
No, no llores.
Habláme en el espejo.
Te doy risa porque de llorar me brilla la cara.
El silencio de tu casa está tan fuerte que ya nadie habla.
Pero cuando me acuerdo puedo sentirlo.


Espeluznante.

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