martes, 19 de abril de 2016

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "NUESTROS HIJOS"





En una sala de estar llena de espectadores, todos muy juntos, donde el más mínimo gesto queda al descubierto se desarrolla embarazosa y fugazmente el drama de una familia de sostener la integridad, la imagen, la dignidad, los valores y su idiosincrasia tan presente hoy en nuestros días, cuidando de no perder lo que para nosotros mismos como para nuestros familiares es lo importante. 

¿Cómo hacer caso a los deseos y pasiones individuales cuando no hay entendimiento, comprensión o simplemente aceptación dentro del núcleo familiar? ¿Cómo salir y enfrentar a la sociedad cuando se sufre el rechazo visceral? Silenciar lo que sentimos y lo que somos es el inicio de grandes catástrofes: la hipocresía. 

Los gritos, los silencios, los encuentros, las palabras, los sentimientos, el futuro incierto, las discusiones, el querer ser y los pocos gestos de amor son parte dinámica de esta obra (de Florencio Sánchez-1907) que exponen en un mínimo espacio, y nos hace participe casi activos aunque no se quiera, del deseo de una adolescente de principios siglo que pretende ser madre soltera. Cabe destacar el vestuario utilizado y bien resuelto situándote en aquella época. Muy buenas actuaciones en un espacio en el que todo se escucha muy bien.

Me voy a casa a abrazar a mi familia

7:30 y 18:30 hs.: "Nuestros hijos" -teatro-. Dirección: Adrián Canale. Actúan: Tian Brass, Marina Fantini, Mariela Finkelstein, Catalina Luchetta y Ximena Viscarret.
Funciones: Domingos, entre las 17:00 y 21:00 hs.

Lugar: La Casona Iluminada (Av. Corrientes 1979)

Crítica: Mar Morales

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