domingo, 12 de agosto de 2018

Crítica a la obra teatral "Default"





En un principio, parece que estamos en presencia de unos personajes salidos de un film de Tarantino. Groseros, soeces, atractivos, un tanto violentos, cínicos, de una gracia corrosiva. Pero no: son bien nuestros.

Estos muchachos, capaces de pequeños y grandes “negociados” (ojo que hablamos de negociados, no de negocios). Siempre están donde se debe estar para estos asuntos: cerca de los que deciden, los que cortan el bacalao. Para hacerles la vida fácil a unos pocos y de miseria a muchos.

Hablan de tabaco, de cigarrillos, de fumar, de fuego, de cenizas, de humo invadiendo todas las cosas, de tamaño. El tamaño de las cosas es lo que importa. La conversación los remita al pasado, a lo iniciático de cada uno de ellos, al machismo mal entendido por mal aprendido, al aprendizaje de la humillación, como doctrina y culto. Porque me la banco soy macho. Y como tal, piso, escupo, denigro: la ley del gallinero. Más grandes ya, subliman: hacen “negociados”. El mundo es aquello que está allí para tomarlo por asalto, del cuello, usarlo, apropiarse de él. Violarlo.

Buenos muchachos.

El espacio: un micrófono, una tarima con una notebook, banquetas, etc. todo se convierte en manos de los tres actores en dispositivos precisos, cuasi minimalistas, potentes materiales del discurso escénico. La luz, casi siempre fría, y la música, estridente, algunas veces chirriante, otras sensualmente filosa, dan cuenta de este mundillo hostil.

La actuación es visceral y empuja el relato a fuerza de acción, y de un texto plagado de un imaginario de cinismo y degradación, que resuena acorde con muchas situaciones conocidas por estas tierras.

La dirección de Guillermo Ghio es precisa y propone una lúdica ominosidad.

El espectáculo nos invita a asistir como espectadores, del juego abusivo y enloquecido de unos niños crueles, que una vez crecidos juegan al juego que mejor saben y más les gusta: tomar la medida de las cosas. Y de las personas.
Para luego usarlas y tirarlas.

Cómo es que se llaman esa especie de pilotos que se usan y se tiran?

Buen espectáculo en un teatro cálido y acogedor.


ELENCO: Norberto Portal, Patricio Schwartz, Pablo Turchi

DRAMATURGIA: Lautaro Vilo

VESTUARIO: Pheonia  Veloz

ILUMINACIÓN: Omar Possemato

MÚSICA: Javier Estrin

DIRECCIÓN: Guillermo Guio


TEATRO EL ÓPALO  Viernes 23 HS
JunÍn 380  CABA



Crítica: GUSTAVO OVIEDO

No hay comentarios:

Publicar un comentario