domingo, 2 de junio de 2019

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL " SUS OJOS ACUSARON AMOR"




Al mirarte mis ojos acusan amor, más acusan cuando te evoco y de eso se trata esta obra de teatro de aquellos que hemos callado, de esas palabras muertas que no salieron de nuestros labios. mirarte y recordarte, eso es amor. Todos tenemos secretos en el fondo del mar, la verdad de nuestras vidas al otro lo puede llevar a la pena de muerte. Callar no es mentir, es dejar que el otro imagine que uno es feliz, la verdad no mata pero duele. La vida es una gran mentira y todos llevamos una careta para no mostrar al mundo nuestras falencias, nuestros pecados y esos amores que nos despeinan en cada amanecer. Y lo que sugerimos es la partera de la historia, todos somos esos corderos silenciosos, simplemente por piedad al otro, por aquel que lloramos por no serle fieles, la única fidelidad que nos brindamos es con nosotros, al otro nos toca aceptarnos con nuestras elecciones.

Todo comienza con dos jóvenes mirando “Los puentes de Madison”, una gran película de alienación de la felicidad. Meryl y Clint se aman, se desean, y como dice alguna vieja canción los amores cobardes no hacen historia. Y la historia la escribimos nosotros, esas personas que nos animamos a buscarlos e interpelemos en nuestra sexualidad. Podemos ser heterosexuales u homosexuales, es una elección ante el placer, al goce. A eso este director no lo juzga, deja que los personajes sean personas plenas, sexualmente. Lo que le molesta es silencio, como Meryl no se anima vociferar ese amor por el fotógrafo. No es una obra acerca del placer o el displacer sexual, sino sobre el temor de nos ser aceptados. El personaje tiene miedo de enfrentar a su madre, ella también tiene dos diarios íntimos que cuenta su propia percepción del mundo. Lo que no te pienso contar que es lo que piensa de su hijo homosexual, ella lo intuye.

Hay un silencio que nos interroga y nos permite esbozar esa palabra felicidad. Como contrapartida de ese joven homosexual, esta una joven libertaria y a ella le toca contar su primera masturbación, escena muy erótica. Aquí se maneja una hipótesis muy jugada, se iguala a la mujer al varón en la satisfacción sexual. El Director se la juega en esta puesta de escena que es sincera. Y cuando alguien viene con relato sincero es bienvenido.

Pablo Giuliano director y dramaturgo, sabe jugar con el tiempo ficcional y te muestra un momento de la vida que no es bello. Para mostrar esos ojos que lloran tiene actores como Julian Bellaggia, Laura Correa, Julia Funari, Carlos Larranaga, quienes cumplen con altura esos silencios que nos acosan. Me quiero detener en el papel de la madre que conmueve, y uno desde la butaca desea una madre comprensiva como ella.

Una excelente obra para reflexionar.

Crítica: José Marina

Ficha técnico artística

VIERNES 19:45 HS PARAJE ARTESON (Palestina 919)





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