viernes, 26 de junio de 2015

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "EL SALVAJE"




Una vida diurna, un deleite, los dedos se quiebran...la cadera también. Los tiempos son perfectos...la respiración agitada, el chirrido para atraer a las crías, la fiera ataca constantemente, es instintiva...es perfecta, fabulosa.

El hombre es su mayor enemigo, su mayor presa al mismo tiempo, él necesita subsistir ante la bestia, sin poder dormir ni yacer en un lugar fijo sin defensa. El poder completo y maravilloso está en la naturaleza animal...y en el ser humano también. Pablo no nos da un monólogo, nos da un recitado poético de lo salvaje y la supervivencia del hombre ante el reino animal, su cajón peruano nos traumatiza ante la cercanía de "la bestia" y esa tensión constante es un círculo equilibrado y al mismo tiempo aniquilado por la batalla para subsistir.

 Desde lo técnico, las luces en variación constante desde las tonalidades hasta sus flujos. Los cambios de sentido y direcciones del cuerpo, las velocidades, las energías se modifican sin cesar. La descripción y el dibujo de la poesía no tienen fin, tienen fuerza infinita. Los diferentes apoyos de la materia del hombre. Los saltos, algo impresionante con una naturaleza sin descanso. Desde la técnica teatral, las llamadas "fotos" o "congelamiento" son firmes, inapelables, inflexibles, decididas. 

  El espacio teatral, el color blanco predomina, una mesa, la cual es perfecta para el salto de la fiera hacia ella...el árbol simbolizando al bosque, selva o hábitat. Una repisa, no importa donde esté sujeta, lo que importa son los objetos que contiene: un vaso con agua, una toalla "blanca", una linterna, y un pequeño arbolillo de alambre. El juego teatral, del candil con el arbolillo es perfecto, pues la gesticulación es impresionable...la oscuridad que se presenta en ese momento y cada media hora aproximadamente nos señala las tinieblas y las noches en la selva...

  "El cráneo ya se le había dilatado por las cuatro o cinco ideas que tenía" (...) "El hombre fue exterminado sin tregua gracias a su miseria", frases claves, esenciales para entender todo...sin más, sin menos...

  Los pies se arrastran...el rostro no se detiene...a cada momento es mejor, superior...cuando él se queda a oscuras con el mameluco también blanco y sus brazos formando un círculo hacia arriba y la luz azul lo remarca es inquebrantable. No hace falta sonido, el cuerpo emite todo, la boca abierta sin grito no nos engaña, nos entrega más de lo que podemos imaginar.

 Un drama perfecto, pero sin olvidar que al fin y al cabo, todos terminamos siendo fieras incluyéndonos los hombres, la lucha entre nosotros mismos..."El gemido de la mujer puso fin al combate y enseguida eran amantes"...todos somos animales, podemos diferenciarnos, pero todos necesitamos...nos reproducimos...nos movemos...estamos abatidos...perdemos esas fuerzas en algún instante, ese ánimo. 

  Ese "cajón" y las melodías emitidas por Pablo, son sensatas ante el Hombre pero juiciosas y razonables para el animal...para la especie...
  La luz detrás se va aclarando de a poco...¿Qué ocurrirá? ¿A qué nos transportará?...¿Qué sentirá el ser humano?. 

  La locura de la selva y el bosque, la locura del ser y de la llamada "fiera", no se detienen, no se quiebran...no se ocultan...su cuerpo expresa un karma deseado, un karma buscado, un karma amado....¿Qué equilibrará la locura tan deseada y apetecible?...Jamás será equilibrada...".
Es imposible no verla, sería perderse un placer y una delicia adaptada perfectamente. Gracias Pablo…


Ficha técnica artística:
Dramaturgia y actuación: Pablo Finamore
Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo
Diseño de Luces: El salvaje
Música: Luis Reales
Fotografías: Eva M. Nebreda
Prensa y difusión: OCTAVIA Comunicación www.octaviacultura.com
Dirección: Román Lamas

AGENDA:
Reestreno: viernes 22 de mayo, 20:30 hs.
Funciones: viernes 20:30 hs.
Lugar: La Casona Iluminada (Av. Corrientes 1979)
Reservas: 4953 4232


Crítica: Florencia Campetelli

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